La presidenta del RC Celta, Marián Mouriño, fue la encargada de pronunciar este sábado el pregón del Cristo de la Victoria, dando inicio oficial a una de las celebraciones religiosas y populares más importantes de Vigo, con más de dos siglos de historia y una profunda vinculación con la identidad de la ciudad.

En un discurso cargado de emoción, la dirigente celeste agradeció a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria la confianza depositada en ella y estableció un paralelismo entre la fe que representa el Cristo y el sentimiento que despierta el Celta entre miles de vigueses.

«Hoy vengo ante ti llena de orgullo y de agradecimiento», comenzó Mouriño, quien aseguró que presidir el club supone un privilegio que trasciende el ámbito deportivo.

La presidenta destacó que el Celta es mucho más que un equipo de fútbol y lo definió como «un símbolo de identidad que proyecta a Galicia por el mundo», poniendo en valor la cultura, la lengua y la música gallegas como parte inseparable de la entidad.

Durante su intervención también recordó los momentos más difíciles de su llegada a la presidencia del club y agradeció el apoyo recibido.

«Gracias por darme valentía y luz para tomar decisiones en los momentos oscuros; y afouteza para actuar con determinación», afirmó.

Uno de los momentos más destacados del pregón llegó cuando comparó el papel de la Iglesia y el del Celta dentro de la sociedad viguesa.

«El Celta, como la fe y la Iglesia, pertenecen a su gente y los que dirigimos debemos de estar cerca y entenderlo», señaló, reivindicando la responsabilidad de quienes encabezan ambas instituciones de mantenerse próximos a la ciudadanía.

El compromiso con el futuro del club

Marián Mouriño aprovechó el pregón para reafirmar su compromiso con el futuro del RC Celta y aseguró que su objetivo es «trabajar sin descanso para sentar las bases de los próximos cien años del Celta».

En este sentido, recordó que el proyecto del club va mucho más allá de los resultados deportivos y destacó su apuesta por la formación de los jóvenes de la cantera. «Nuestra función es formarlos como futbolistas; pero nuestra obligación es ayudarlos a crecer como personas y educarlos en valores», manifestó.

Asimismo, puso en valor iniciativas sociales como Celta Integra, orientadas a favorecer la inclusión a través del deporte, y reivindicó el crecimiento del fútbol femenino con As Celtas, un proyecto que, aseguró, pretende convertirse en referencia para las nuevas generaciones.

«Queremos ser un ejemplo para tantas niñas y mujeres que todavía encuentran barreras en su camino; ayudarlas a convertir la ilusión en ambición y a avanzar con decisión hacia sus sueños», destacó.

Un vínculo histórico entre Vigo, el Cristo y el Celta

La presidenta concluyó su intervención recordando unas palabras pronunciadas hace once años por su padre, Carlos Mouriño, que, según afirmó, siguen reflejando el sentir de la ciudad. «Sin querer comparar, porque la divinidad es incomparable, no hay vigués que no quiera a su Cristo y no hay vigués que no quiera a su Celta», concluyó entre los aplausos del público.

Además del pregón, Marián Mouriño participa este fin de semana en los principales actos de la festividad, asistiendo al descendimiento del Cristo y a la tradicional procesión del domingo, reforzando así el vínculo histórico entre el RC Celta, la ciudad de Vigo y una de sus celebraciones más emblemáticas.