Más de 15.000 brotes de coniza han sido retirados en las Illas Cíes durante los trabajos realizados por el Campo de Voluntariado del Parque Nacional de las Illas Atlánticas de Galicia. La cifra pone el foco sobre una amenaza menos visible que otras, pero especialmente relevante para la conservación de los espacios naturales protegidos: la expansión de especies vegetales exóticas.

La coniza es originaria de América del Norte y lleva décadas presente en Galicia. Una de las especies más habituales, Conyza canadensis, puede alcanzar aproximadamente un metro y medio de altura y se reproduce mediante semillas. Sus frutos, dotados de una estructura similar a un pequeño paracaídas, pueden ser transportados por el viento a grandes distancias.

La coniza no supone un peligro directo para las personas, pero su presencia puede convertirse en un problema ambiental cuando aparece en espacios especialmente sensibles.

Las administraciones incluyen Conyza canadensis entre las especies alóctonas invasoras presentes en España. En Galicia, la Xunta señala su presencia principalmente en terrenos alterados y algunos arenales costeros, donde su capacidad de reproducción favorece su expansión.

En el caso de las Cíes, el problema adquiere una dimensión especial. Los ecosistemas insulares son particularmente frágiles y cuentan con comunidades vegetales adaptadas a unas condiciones muy concretas. La llegada de especies foráneas puede generar competencia con la flora autóctona y alterar el equilibrio natural.

Una de las principales dificultades para controlar la coniza reside precisamente en su enorme capacidad reproductiva. Cada ejemplar puede generar una gran cantidad de semillas ligeras que el viento dispersa con facilidad.

Por eso, retirar los más de 15.000 brotes no es simplemente una labor de limpieza, sino una actuación de conservación destinada a reducir la producción y dispersión de semillas y evitar que la especie siga colonizando nuevos espacios.

Cada planta eliminada antes de completar su ciclo reproductivo representa una oportunidad para frenar su expansión en un entorno especialmente vulnerable.

El control de la flora exótica no es nuevo en las Illas Cíes. El Parque Nacional ha desarrollado actuaciones sobre otras especies como la uña de gato, la acacia negra, el eucalipto, la cala, la margarita africana o la falsa árnica.

Los trabajos del Campo de Voluntariado forman parte de una estrategia de conservación más amplia destinada a mejorar los hábitats insulares y controlar o erradicar especies exóticas invasoras. Estas actuaciones se complementan con iniciativas como los proyectos Life Insular y Life Global.

En el archipiélago de Cíes, las intervenciones abarcan más de nueve hectáreas e incluyen también el seguimiento posterior para controlar posibles rebrotes.

Los más de 15.000 ejemplares de coniza retirados son, por tanto, mucho más que una cifra. Representan una pequeña parte de una batalla constante y silenciosa para preservar el equilibrio de las islas y garantizar que la vegetación autóctona de Cíes conserve el espacio que necesita para crecer.