Las playas y zonas rocosas del archipiélago de las Islas Cíes vuelven a ofrecer estos días una de las imágenes más llamativas de la naturaleza. Miles de ejemplares de Polybius henslowii, conocido en Galicia como patexo, pateiro, patelo o patulate, han aparecido acumulados en la línea de costa, protagonizando la tercera arribada masiva registrada en lo que va de año.

Aunque el fenómeno puede sorprender a visitantes y bañistas por la enorme cantidad de crustáceos varados, el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia subraya que se trata de un proceso completamente natural, favorecido por las condiciones ambientales de esta época del año.

El patexo, conocido en castellano como cangrejo patudo, es una especie muy distinta a los cangrejos que habitan habitualmente el fondo marino. Se trata de un crustáceo pelágico, capaz de nadar largas distancias y de formar grandes agrupaciones en aguas abiertas.

Su escasa consistencia corporal y su reducido peso hacen que las corrientes marinas y los vientos del norte puedan desplazar fácilmente a miles de ejemplares hasta las playas, donde terminan acumulándose tras ser empujados por el oleaje.

Según explica el Parque Nacional, la coincidencia de temperaturas superficiales más elevadas, la persistencia de los vientos del norte y el comportamiento migratorio de la especie han favorecido este nuevo episodio de varamiento.

Aunque el aspecto de las playas cubiertas de crustáceos pueda resultar impactante, los expertos recuerdan que el patexo desempeña un papel fundamental en la cadena alimentaria marina. Constituye una importante fuente de alimento para peces como sargos, lubinas o maragotas, además de ser un recurso esencial para numerosas aves marinas durante la época de cría.

De hecho, la presencia de grandes concentraciones de gaviotas o cormoranes alimentándose mar adentro suele ser un indicio de la existencia de bancos de patexos, un comportamiento habitual en las costas gallegas. La relación entre esta especie y las comunidades costeras también ha evolucionado con el paso del tiempo.

Antiguamente, al carecer de valor comercial, los patexos se recogían para utilizarlos como abono natural en las explotaciones agrícolas e incluso para aportar sabor a algunos caldos y guisos tradicionales. En la actualidad, su principal aprovechamiento se centra en la pesca deportiva y profesional, donde es considerado un cebo muy apreciado por numerosas especies.

Como curiosidad científica, el nombre de la especie, Polybius henslowii, rinde homenaje al botánico británico John Stevens Henslow, profesor y mentor de Charles Darwin, una figura clave en el desarrollo de la teoría de la evolución.