O Porriño despidió el Samaín con una gran participación ciudadana y miles de personas en sus calles, en una jornada repleta de sustos, propuestas artísticas y actividades para todos los públicos. La celebración, que tuvo que retrasarse un día debido al luto nacional, terminó convirtiendo el centro urbano en un gran escenario de terror y diversión.
Uno de los principales reclamos fue el Túnel del Terror instalado en la Casa Consistorial, que registró tanta afluencia que tuvo que prolongar su apertura mucho más de lo previsto, permaneciendo activo incluso después de las diez de la noche. Los pasadizos del emblemático edificio diseñado por Antonio Palacios ofrecieron numerosos sobresaltos, especialmente para los más pequeños.
El espectáculo de calle de la compañía Pablo Méndez Performances fue otro de los grandes atractivos. La imponente figura del dios egipcio Anubis sorprendió a los asistentes y provocó una espontánea procesión de público que siguió su recorrido entre San Sebastián y la Fonte do Cristo.
La creatividad también tuvo un papel protagonista gracias a la colaboración de centros educativos y familias. Cerca de 350 calabazas decoradas se repartieron por las calles del centro, con originales diseños y recreaciones de personajes terroríficos que animaron a numerosos vecinos a recorrer el municipio en busca de las creaciones realizadas por los escolares.
La programación se completó con talleres infantiles, pintacaras y música en la plaza Antonio Palacios, que mantuvo durante toda la jornada un ambiente festivo.
El alcalde, Alejandro Lorenzo, expresó su satisfacción por la respuesta de la ciudadanía y destacó la acogida de una celebración que, pese al cambio de fecha, volvió a convertir O Porriño en un punto de encuentro para disfrutar del Samaín.

