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Vigo vivió este Primero de Mayo una de sus jornadas más multitudinarias en defensa de los derechos laborales, con miles de personas tomando las calles para reclamar vivienda accesible, mejores salarios y el desbloqueo de convenios colectivos que afectan a cerca de 50.000 trabajadores.

La ciudad acogió varias movilizaciones simultáneas. Por un lado, UGT y Comisiones Obreras organizaron la marcha más numerosa, que partió desde la rotonda del barco de Coia y finalizó en el parque de Castrelos en un ambiente festivo. Por otro, la CIG, junto a otros sindicatos como CUT y CGT, recorrió el centro urbano en una protesta marcada por un tono más reivindicativo.

Durante la manifestación principal, el secretario comarcal de UGT, Ernesto Fontanes, insistió en la necesidad urgente de avanzar en la negociación colectiva. “É imprescindible desbloquear os convenios que levan tempo parados e que afectan a miles de traballadores na provincia”, reclamó, poniendo el foco en sectores clave como el metal, la limpieza o el comercio.

La problemática de la vivienda fue otro de los ejes centrales de la jornada, con consignas como “Mans arriba, a vivenda é un atraco” coreadas por los asistentes. Desde Comisiones Obreras, su secretaria comarcal, Montse Carrera, denunció la falta de avances en las negociaciones. “A patronal non se está a sentar a negociar en determinados sectores, e iso está a bloquear dereitos fundamentais da clase traballadora”, señaló.

Las protestas también sirvieron para denunciar la precariedad laboral y la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo. En este sentido, desde la CIG, su secretario comarcal, Alberto Gonçalves, fue contundente al analizar el contexto actual. “Trabállase máis, cóbrase menos e vívese peor. As reformas laborais consolidaron un modelo baseado na precariedade e nos baixos salarios”, afirmó.

Gonçalves también vinculó la situación laboral con el contexto internacional, criticando el aumento del gasto militar. “Mentres se dispara o gasto militar, os traballadores somos os que pagamos a factura. Vigo quere emprego digno e salarios que permitan vivir con dignidade”, subrayó.

La jornada estuvo marcada por una amplia participación ciudadana, con cifras que varían según las fuentes pero que reflejan una movilización masiva en la ciudad. Además, el dispositivo de seguridad incluyó un importante despliegue policial y el uso de un dron para el control del tráfico ante los diferentes itinerarios.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, también estuvo presente y destacó el buen momento económico de la ciudad, señalando que debe traducirse en mejoras para la ciudadanía. Mientras, los sindicatos coincidieron en que la lucha por unas condiciones laborales dignas, el acceso a la vivienda y la reducción de la jornada laboral siguen siendo retos prioritarios.

La jornada concluyó en Castrelos con un ambiente más lúdico en el caso de UGT y CCOO, que organizaron una romería sindical, pero con un mensaje claro compartido por todas las organizaciones, «sen mobilización non hai avances, e a defensa dos dereitos laborais segue máis vixente que nunca».