Más de 15.000 personas, según los cálculos de la Policía Nacional, participaron esta tarde en Vigo en la manifestación convocada por la Alianza pola Vivenda de Vigo, que partió de Vía Norte y finalizó en Porta do Sol bajo el lema «Vivenda: solucións permanentes xa!».
La protesta se desarrolló en una jornada en la que también se celebraron movilizaciones en diferentes puntos del país para reclamar medidas ante las dificultades de acceso a una vivienda digna y, al mismo tiempo, reclamar una huelga general. La convocatoria viguesa contó con el respaldo de diferentes organizaciones sociales de la ciudad, entre ellas As Ninguéns, la Favec y el Sindicato de Inquilinas, además de formaciones políticas como el BNG.
Durante el recorrido se escucharon consignas como «Solucións permanentes xa» o «Non é un piso chulo, é un puto zulo». Los participantes reclamaron a las distintas administraciones actuaciones que, a su juicio, permitan afrontar de manera estructural el problema de la vivienda y no únicamente mediante medidas temporales.
Entre las demandas planteadas figuraron la construcción de vivienda pública por parte de la Xunta y el Concello de Vigo, un plan para combatir el sinhogarismo y la declaración de Vigo como zona tensionada para intervenir sobre los precios del alquiler. Al Gobierno central le reclamaron también contratos de alquiler indefinidos y precios adaptados a la situación económica de las personas inquilinas.
La marcha reunió a personas de diferentes edades y perfiles, con una presencia destacada de jóvenes afectados por las dificultades para acceder a una vivienda o mantener sus alquileres.
La movilización se produjo además después de que el Congreso rechazase los decretos del Gobierno que incluían distintas medidas relacionadas con la vivienda, entre ellas la prórroga de los contratos de alquiler, la suspensión de determinados desahucios de personas vulnerables y restricciones a determinadas operaciones de fondos de inversión.
Los manifestantes expresaron críticas hacia las distintas formaciones políticas, tanto hacia quienes respaldan las medidas gubernamentales como hacia quienes se opusieron a los decretos debatidos en el Congreso. La protesta dejó así un mensaje común entre los colectivos convocantes: la necesidad de adoptar soluciones de carácter permanente que permitan garantizar el acceso a una vivienda digna.
