Tras la celebración en Oia de los tres primeros curros de la temporada en Galicia, el de A Valga, Torroña y Mougás, este domingo se celebra en la parroquia gondomareña de Morgadáns el cuarto curro que se festeja en la comunidad.

Como de costumbre, a primera hora de la mañana, los ganaderos suben al monte de Gondomar dirigidos por el “bestilleiro” y van acorralando a los caballos. El rito comienza con “a baixa”, una operación de acoso, acorralamiento y conducción de las yeguadas que, en espectacular galopada, van descendiendo hasta llegar al curro.

Ya por la tarde, los ganaderos separan, marcan a fuego y cortan las crines de las reses. Los potros, además de marcarlos con el símbolo de la ganadería de sus dueños, se les implanta el microchip.