ANA DURÁN

El auditorio de Castrelos se convirtió esta noche en un escenario para la gran ópera con la representación de Nabucco, una de las obras más reconocidas de Giuseppe Verdi. La propuesta reunió a un numeroso público que respondió con entusiasmo a una puesta en escena de grandes dimensiones.

Estrenada en la Scala de Milán el 9 de marzo de 1842, la obra llegó pocos años después a Barcelona, donde fue representada en el Teatro Principal en 1844, iniciando así su recorrido por los grandes escenarios europeos.

La producción presentada en Castrelos corrió a cargo de la Ópera Nacional de Moldavia y movilizó a más de 75 artistas entre solistas, coro y orquesta.

El resultado fue un espectáculo de marcado carácter monumental, en el que la música de Verdi estuvo acompañada por una imponente escenografía y un vestuario espectacular, elementos que contribuyeron a recrear sobre el escenario la atmósfera de la antigua Mesopotamia.

La trama de Nabucco se desarrolla en el marco del enfrentamiento bíblico entre hebreos y babilonios y tiene como eje al rey de Babilonia, Nabuccodonosor, y a su hija adoptiva, Abigaille, dispuesta a hacerse con el trono. A su alrededor se desarrolla la lucha del pueblo hebreo por su libertad, en una historia marcada por el poder, la ambición, la fe y el conflicto.

Uno de los grandes atractivos de la velada fue precisamente la combinación entre la espectacularidad visual y la fuerza de una partitura que contiene algunos de los pasajes más célebres del repertorio operístico de Verdi.

El coro adquiere en esta obra un protagonismo especial y contribuye a convertir la representación en un espectáculo de gran intensidad dramática.

La respuesta del público confirmó el interés que continúa despertando la ópera al aire libre y, en particular, una obra tan popular como Nabucco. La platea del Auditorio de Castrelos registró una gran asistencia para disfrutar de esta obra.

Con esta representación, Castrelos volvió a demostrar su capacidad para acercar al público vigués espectáculos de carácter internacional. Una noche de ópera que llevó hasta uno de los espacios culturales más emblemáticos de la ciudad la grandeza de Verdi y una producción de marcado carácter visual y musical.

ANA DURÁN