Campo de fútbol del Vilariño, en Nigrán
RUBENS // Imagen de archivo del campo de fútbol de Vilariño, en Nigrán

El Concello de Nigrán puso fin a las obras de renovación del campo de fútbol de Poutón-Vilariño con la colocación de una de las diez toneladas de caucho adquiridas gracias a una subvención de la Diputación de Pontevedra. 

Esta intervención pretende evitar el deterioro que venía sufriendo el césped artificial del terreno de juego debido a la falta de mantenimiento registrada nos últimos años por parte del consistorio.

“Con esta remodelación queremos consolidar nuestro compromiso con el deporte nigranés de base y con las instalaciones públicas necesarias para facilitar la práctica deportiva de las chavalas y rapaces del municipio. Esta actuación es necesaria e imprescindible para que una inversión tan importante como la que se hizo en su día no se pierda por falta de cuidados”, declara Juan González, alcalde de Nigrán.

El campo de fútbol de Vilariño experimentó distintas adaptaciones a lo largo de los últimos años. El ente provincial colocó por primera vez hierba sintética en este terreno en 2005 dentro de un proyecto integral del estadio cuya inversión ascendió a 600.000 euros. Siete años después, fue preciso renovar de nuevo el césped por falta de mantenimiento con una inversión de 308.793 euros.

Equipaciones deportivas

Las tareas de remodelación del campo de Poutón-Vilariño se enmarcan en la solicitud realizada desde el Ayuntamiento a comienzos del pasado mes de diciembre a la Diputación de Pontevedra para la adquisición de equipaciones deportivas para las instalaciones municipales. En total, se compraron diez toneladas de caucho por valor de 3.509 euros. Las que faltan por colocar se guardarán para futuras intervenciones en otros espacios de la localidad.

El dinero restante de esta subvención se emplearán además en el relevo de las viejas canastas del espacio deportivo de Dunas de Gaifar por dos fijas con aro y tablero (1.641 euros), así como dos redes antivandálicas para las pistas de A Ramallosa (26 euros).

“El Ayuntamiento tiene el deber de fomentar el deporte entre el vecindario y la necesidad de proporcionar unas instalaciones que contribuyan al desarrollo de la práctica deportiva, ya que no hablamos sólo del beneficio que reporta a nivel de salud, sino también de su papel esencial para la transmisión de valores muy importantes en la sociedad”, apunta González.