O Porriño vivió este domingo una noche para el recuerdo. Alrededor de 2.500 aficionados se reunieron en la calle Domingo Bueno para seguir en una pantalla gigante la final del Mundial entre España y Argentina, en un ambiente de máxima emoción que culminó con la celebración del título conquistado por la selección española tras imponerse 1-0 en la prórroga.
La multitud siguió con intensidad cada minuto del encuentro, compartiendo los nervios de un partido muy igualado que mantuvo la incertidumbre hasta el tiempo extra. El estallido de alegría llegó con el gol que decidió la final y confirmó a España como campeona del mundo, desatando una auténtica fiesta en el centro del municipio.
El alcalde de O Porriño, Alejandro Lorenzo, destacó el éxito de la iniciativa y la respuesta del público. «Queríamos que fose unha gran festa para todos os públicos e así foi. Trasladar a pantalla á rúa Domingo Bueno foi todo un acerto para que estas 2.500 persoas puidesen gozar deste triunfo histórico con comodidade e seguridade.»
Una celebración multitudinaria
Tras el pitido final, la calle Domingo Bueno se llenó de abrazos, cánticos y banderas de España. La música del DJ animó la celebración, mientras cientos de personas prolongaban la fiesta en un ambiente festivo y familiar.
Las altas temperaturas, que todavía rondaban los 24 grados durante la noche, no impidieron que la celebración continuara. Para aliviar el calor, los Bomberos participaron en la fiesta refrescando a los asistentes con sus mangueras, mientras los más pequeños disfrutaban de una fiesta de la espuma, convirtiendo el final de la jornada en una auténtica celebración popular.
Una noche histórica para el municipio
El cambio de ubicación de la pantalla gigante, inicialmente prevista para la plaza del Concello y trasladada finalmente a la calle Domingo Bueno, permitió acoger con mayor comodidad a los miles de aficionados que quisieron vivir juntos la final del Mundial.
El color rojo de las camisetas y banderas españolas inundó la principal arteria del municipio hasta bien entrada la madrugada, en una noche que quedará grabada en la memoria de los vecinos como una de las grandes celebraciones deportivas vividas en O Porriño.

