El Concello do Porriño está ejecutando las obras de rehabilitación del Cruceiro do Ringorrango, situado en el barrio de Os Eidos, en la parroquia de Atios. La intervención, que cuenta con una inversión de 15.724,33 euros, tiene como objetivo proteger y conservar este singular conjunto patrimonial, considerado una de las piezas más destacadas del municipio por su valor histórico y artístico.

Los trabajos contemplan la reconstrucción de la cubierta que protege el crucero y su peto de ánimas, una estructura diseñada para resguardar las esculturas de las inclemencias meteorológicas y garantizar su conservación a largo plazo.

Además, el proyecto incluye la humanización del entorno, con la ampliación de la acera de la pequeña plaza donde se ubica el monumento y la sustitución de los antiguos bordillos y pavimentos de hormigón por granito, un material tradicional acorde con el valor patrimonial del conjunto. La actuación se completará con la instalación de nuevos puntos de iluminación, que realzarán el monumento y mejorarán su integración en el espacio público.

El alcalde de O Porriño, Alejandro Lorenzo, visitó las obras junto al concejal de Obras, Ramón Porto, para comprobar el avance de la actuación. «Esta obra humanizará o entorno pero sobretodo preservará o noso patrimonio», destacó el regidor.

Un crucero único en O Porriño

El Cruceiro do Ringorrango, cuyo peto de ánimas cuenta con al menos dos siglos de historia, destaca por presentar una iconografía inédita entre los cruceros del municipio.

Según recogen los historiadores José Ramón Iglesias Veiga y Diego Giráldez en el libro O Porriño, arquitectura urbana, la imagen de la Virgen situada en el reverso de la cruz responde a la representación bizantina de la Kiriotisa, como «trono de sabedoria», sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos, un rasgo excepcional dentro del patrimonio religioso local.

El monumento está realizado íntegramente en granito y protegido por un amplio baldaquino con cubierta a cuatro aguas sostenida por cuatro pilares cuadrados y rodeado por una reja. Conserva además un elaborado retablo con tres ánimas entre llamas, un fuste octogonal y una cruz con la representación de Cristo crucificado en el anverso y de la Virgen en el reverso.

Como curiosidad, el nombre Ringorrango procede de un término castellano que hace referencia a un adorno exagerado o superfluo, una denominación popular que ha acabado identificando a este emblemático crucero.