El Concello do Porriño acogió esta mañana un emotivo acto institucional en el que se formalizó el hermanamiento entre los Concellos de O Porriño y Ribadeo, unidos por la figura de Ramón González (1856–1925), filántropo gallego cuyo legado marcó profundamente la vida social, cultural y patrimonial de ambas villas.
El acto comenzó con la recepción de las autoridades en la Casa Consistorial de O Porriño, que sorprendieron en su llegada caracterizados de indianos, y con la interpretación del Himno Galego. A continuación, tuvieron lugar las intervenciones institucionales, en las que participaron Alejandro Lorenzo, alcalde de O Porriño; Daniel Vega, alcalde de Ribadeo; Vanessa Ucha, concejala de Turismo de Porriño; y Begoña Sanjurjo, concejala de Cultura de Ribadeo. También intervinieron descendientes de Ramón González, que emocionaron a los asistentes recordando la trayectoria humana y solidaria de su ancestro.
Un legado entre dos villas
Ramón González nació en Ribadeo y emigró muy joven a Argentina, donde hizo fortuna como comerciante en Rosario de Santa Fe. Miembro activo de entidades culturales y financieras, regresó a Galicia a comienzos del siglo XX y se estableció en O Porriño, villa natal de su esposa, Corona González Santos.
Desde allí desarrolló una intensa actividad filantrópica que se materializó en la financiación de la iglesia parroquial, inaugurada en 1913, en la construcción de la Casa Consistorial diseñada por el arquitecto Antonio Palacios, y también en donaciones destinadas al campo de fútbol, escuelas y entidades culturales.
Su generosidad se extendió igualmente a su villa natal, Ribadeo, donde contribuyó a la creación de infraestructuras educativas, culturales y sociales, como el teatro, la plaza de abastos y el apoyo al Ateneo local.
Un hermanamiento con visión de futuro
Durante las intervenciones del acto de Hermanamiento se destacó el valor del legado indiano y el potencial turístico y patrimonial que representa para ambas villas. El alcalde de Porriño subrayó que este hermanamiento simboliza algo más que una relación institucional: representa un vínculo entre dos comunidades que comparten historia, valores y una visión común de futuro.
Alejandro Lorenzo declaró: “Un día especial, hoxe abrimos unha porta simbólica entre dúas vilas. Hoxe celebramos o irmandamento entre O Porriño e Ribadeo e facémolo da man dun home que soubo tender pontes antes ca ninguén, Ramón González Fernández”. El regidor añadió que “cando fixo falta construir o Concello, puxose mans á obra literalmente e pagou todo cos seus aforros”.
Lorenzo quiso compartir una anécdota con las personas presentes: «Cando chegou o busto de Ramón González ao Porriño, que debía render homenaxe ao noso benfeitor, quedou tirado na estación, sen que ninguén o recollera. Dous bandos rifaban por dicir que eran os que máis a querían e, mentres tanto, o busto seguía alí, abandonado, a piques de ser subastado en Vigo… Un esperpento, como dicía Valle-Inclán.”
Por su parte, el alcalde de Ribadeo, Daniel Vega, destacó la importancia de poner en valor figuras como la de Ramón González, ejemplo de entrega desinteresada al progreso de sus comunidades: “Me gustaría destacar la entrega, la filantropía y el buen hacer de Ramón González, que tanto beneficiaron a los pueblos de O Porriño y de Ribadeo. Fue un hombre adelantado a su tiempo y comprometido con la mejora de la sociedad. Reivindicar su figura era una deuda pendiente, y fue precisamente esa filantropía, esa manera de entender el bien común por encima de los intereses personales, lo que nos llevó a pensar en el homenaje”.
Una jornada de celebración
El acto se completó con la proyección de un vídeo conmemorativo por el décimo aniversario del festival «Ribadeo Indiano», una actuación musical y una degustación de callos para los asistentes como colofón de una jornada marcada por la historia, la emoción y la convivencia.
Este hermanamiento entre O Porriño y Ribadeo representa un compromiso firme por reforzar la colaboración cultural, turística e institucional entre ambas villas, sustentado en la memoria compartida y en el ejemplo de las personas que entendieron que trabajar por el bien común es el mayor legado que se puede dejar a las futuras generaciones.

