O Rosal ha aprobado en pleno la modificación urbanística inicial que permitirá transformar el uso de una parcela de más de 1.600 metros cuadrados, adquirida por el Concello a finales de 2025, de residencial a dotacional sanitario.

Se trata de un trámite imprescindible para avanzar hacia la construcción de un nuevo centro de salud dimensionado para atender tanto las necesidades actuales como las de una población en crecimiento.

El cambio de uso constituye un nuevo hito en el camino emprendido hace años por el actual Gobierno municipal para dotar al municipio de una infraestructura sanitaria acorde con sus necesidades.

La parcela fue adquirida por el Concello por 90.000 euros, después de diferentes gestiones con la Sareb, y cuenta con una superficie que, únicamente en planta, equivale aproximadamente a tres veces la del actual centro de salud.

La alcaldesa, Ánxela Fernández Callís, subraya que la sanidad constituye una prioridad para el Gobierno local, aunque recuerda que las competencias corresponden a la Xunta de Galicia.

«Para o goberno municipal a saúde é o primeiro», señala la regidora, que añade, «o Concello non pode contratar persoal sanitario nin construír pola súa conta un novo centro, pero iso non significa que vaiamos quedar de brazos cruzados. Estamos facendo todo o que está na nosa man para que O Rosal teña a atención sanitaria que merece».

La propuesta planteada inicialmente por la Xunta de Galicia contemplaba ampliar el actual centro de salud. Sin embargo, después de analizar esta alternativa, el Gobierno municipal concluyó que la actuación sería insuficiente para cubrir las necesidades reales del municipio.

Por este motivo, el Concello defendió ante la Consellería de Sanidade una solución más ambiciosa, la construcción de un centro de salud completamente nuevo, preparado para responder a las necesidades futuras, poniendo para ello el suelo ya a disposición de la Xunta.

«O que precisamos non é poñer un parche, senón pensar como queremos que sexa a atención sanitaria do Rosal nos próximos anos», explica Fernández Callís.

La alcaldesa defiende que el municipio necesita «desde o primeiro momento un centro moderno, accesible, ben equipado e con capacidade para incorporar servizos que hoxe non temos».

El traslado de la actividad sanitaria al futuro equipamiento permitiría, además, dar un nuevo uso al actual centro de salud. El Gobierno local contempla que el edificio pueda convertirse en el futuro en un equipamiento municipal o quedar vinculado a la actividad musical del Conservatorio y de la Escola de Música.

El avance urbanístico para hacer posible el nuevo centro de salud se produce, no obstante, en un momento especialmente complicado para la atención sanitaria en O Rosal. De las cuatro plazas médicas asignadas actualmente al centro de salud, solo dos están cubiertas.

La situación se agrava cuando no se cubren las bajas o los periodos de vacaciones del personal. En esos momentos, la atención sanitaria puede quedar reducida a una única persona médica o incluso no contar con ningún facultativo.

La falta de profesionales está teniendo consecuencias directas para los vecinos. Entre ellas se encuentra una espera media de alrededor de un mes para conseguir una cita presencial con el médico o médica de familia.

Ante esta situación, la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública do Rosal iniciará este jueves, día 10, una concentración delante del centro de salud.

La movilización se repetirá todos los jueves a las 12:00 horas con el objetivo de protestar por la situación de la sanidad pública en el municipio.

El Gobierno municipal considera que la mejora de las instalaciones no puede desvincularse de la necesidad urgente de reforzar las plantillas.

La alcaldesa insiste en que la construcción de un nuevo centro de salud y la dotación de profesionales deben avanzar en paralelo.

«Estamos traballando para ter un novo centro de saúde porque O Rosal o necesita, pero un edificio por si só non presta asistencia sanitaria: precisamos tamén profesionais suficientes e condicións que garantan unha atención pública digna e de calidade», afirma Fernández Callís.