Doctora Inés Pérez

El tratamiento con colirio de atropina podría reducir a la mitad la progresión de la miopía en niños. Así se desprende de un estudio multicéntrico coordinado por la Dra. Inés Pérez, oftalmóloga de Povisa y especialista en Estrabismo, en el que participan doce centros públicos y privados españoles.

“Creemos que puede ser un tratamiento de primera línea”, avanza la especialista, que aplica este tratamiento en su consulta de Povisa desde hace más de tres años. El objetivo del estudio que lidera la Dra. Pérez es evaluar la respuesta al tratamiento con atropina en niños miopes españoles. Todos los pacientes, más de un centenar y de edades comprendidas entre 6 y 14 años, presentaban un incremento anual previo de más de una dioptría. Tras un año de tratamiento, en más del 60% de los casos se ha logrado reducir la progresión a 0.5 dioptrías. “En la práctica clínica habitual el rango de edad es más amplio, y tratamos niños entre 5 y 17 años, a partir de esa edad la miopía ya progresa más despacio, por lo que el tratamiento podría no aportar un valor añadido”, explica la oftalmóloga.

Los resultados del primer año del estudio se presentan esta tarde en el 96º Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología, el primero que se celebra de forma virtual por la situación sanitaria actual provocada por la COVID-19.

Pérez detalla que la atropina actúa sobre el crecimiento del globo ocular. “El ojo miope es un ojo que crece y a medida que lo hace, aumenta sus dioptrías ópticas. La atropina disminuye tanto la progresión de las dioptrías como el crecimiento de la longitud axial del globo ocular”.

“El estudio lo realizamos para recabar datos objetivos pero yo llevo más de tres años aplicándolo. El tratamiento consiste en poner una gota del colirio al niño todos los días por la noche”, precisa. La Dra. Pérez refiere que tiene pacientes que han realizado el tratamiento durante dos años y lo han interrumpido durante otros dos sin que haya aumentado su miopía al suspender el tratamiento.

“La solución no está comercializada en España ni en la mayoría de los países. Lo que hacemos los médicos es prescribirla como fórmula magistral y los pacientes se dirigen a farmacias autorizadas por la AEMPS para comprarlo”, añade Pérez, que confía en que en un plazo de dos años esté comercializado a nivel mundial.

La miopía, recuerda la Dra. Pérez, es un defecto óptico progresivo que puede empezar en la infancia y continuar en la edad adulta joven. La prevalencia actual a nivel mundial es del 30%, pero las previsiones apuntan a que en 2050 sea del 50%. Cuando la miopía supera las cinco dioptrías se califica el paciente como miope magno y estas personas tienen un elevado riesgo de sufrir daños en la retina (cataratas, estrabismo con visión doble o glaucoma, entre otros problemas graves). “Por este motivo hay un gran interés en todos aquellos métodos que puedan disminuir la progresión de la miopía, que es incurable y no va a desaparecer, pero si reducimos su progresión anual habrá un número menor de miopes magnos”, ha explicado.

“Es un problema de salud pública a nivel mundial”, remarca la Dra. Pérez, que diseñó el protocolo del estudio hace ya tres años. Desde entonces, ha obtenido la validación de la Agencia Española del Medicamento y la autorización de los Comités de Ética de las comunidades participantes antes de comenzar el estudio, que ahora se encuentra en su segundo año. “La pauta es tratar durante dos años y suspender durante uno más para ver qué ocurre porque hay niños que tras dos años ya no siguen progresando y otros que sí y hay que volver a tratarlos”, subraya.