Todo comenzó como un pasatiempo para estar entretenido al llegarle la jubilación. Lo que no sabía Praxíteles González era que esa afición se iba a convertir en una espectacular colección de monumentos en miniatura en la que figuran piezas únicas chenas de detalle y con muchas horas de trabajo detrás. “É un orgullo ter no Rosal a artistas como Praxíteles, coa paciencia e a capacidade creativa para recrear a escala edificios tan singulares como son a Catedral de Santiago de Compostela ou Notre Damme, pero tamén estruturas tan nosas como a ponte do Tamuxe, a igrexa do Rosal, o muíño do Carreiro ou a casa indiana que acolle o Centro Cultural da Guarda”, destaca la alcaldesa, Ánxela Fernández Callís.

La regidora visitó estos días a Praxíteles en su taller para ver alguna de estas piezas, muchas de ellas de grandes dimensiones. Desde el Concello ya se trabaja para poder realizar una exposición con algunas de sus miniaturas más destacadas y rendirle homenaje a este rosaleiro de corazón que lleva casi 25 años dedicado al mundo de las maquetas.

A sus 84 años, Praxíteles continúa sumergido como nunca en sus obras. Comenzó haciendo piezas con hierros viejos, barro y material de desecho hasta que casi por casualidad dio el salto a las miniaturas. Todo por hacerle una casa de muñecas para que jugara su neta: la inspiración lo llevó a recrear la casa de su propia hija a escala.

Recuerda que detrás de cada pieza hace muchas horas de duro trabajo y mucha paciencia. Con la Catedral de Santiago estuvo más de 8 meses y con la de Florencia más de 1.500 horas, aunque la pieza que más le robó el sueño fue su última creación: una impresionante miniatura del Capitolio de los Estados Unidos, a la que lleva dedicado más de 13 meses, muchos de diez horas de trabajo diarias. Más de 7.000 piezas de madera, más de 600 ventanas y 150 kilos de maqueta que no dejan indiferente a nadie. “Para min son proxectos moi importantes para ter sempre unha ilusión e coller con gañas cada novo día que entra”, asegura.

Pero no todo es miniatura para Praxíteles. A sus espaldas tiene también cinco libros: ‘Embaixadores dos infernos, que aborda la vida de los  cabaqueiros, profesión a la que se dedicó; ‘Ribeiras do Baixo Miño’, sobre los usos y costumbres de O Rosal; ‘Topónimos, a Terra das nosas raíces’, que recoge más de 900 topónimos de O Rosal y de A Guarda junto con un mapa de toponimia; ‘Eu tamén fun  contrabandista do Estiro do Miño’, sobre los tiempos del estraperlo y el pisco en la comarca; y ‘Eu tamén estiven na República Federal Alemana’, su última obra, que trata sobre la emigración entre los años 1960 y 1980.