RAFA ESTÉVEZ

Alcaldes, alcaldesas y presidentes de cámara del territorio transfronterizo del río Miño se concentraron hoy en el puente viejo de Tui para protestar por el cierre de frontera con Portugal y reclamar que se abran todos los pasos existentes, siempre con los controles sanitarios necesarios, para facilitar la circulación de las y de los trabajadores transfronterizos.

Con las letras de SOS manifestaron su indignación y calificaron de “escándalo” que tras lo acontecido en la primera ola de la pandemia se vuelva a cometer el mismo error de habilitar un sólo paso “castigando” al personal laboral –el único que puede cruzar la “raia”- a dar rodeos kilométricos.

El  vicedirector del AECT Río Miño Uxío Benítez explicó que la reivindicación de regidores  “é unha reivindicación xusta, e por iso estamos aquí mobilizados e nos seguiremos a mobilizar o que faga falta para que entendan que esta é unha fronteira que afecta a moita xente”, por lo que pidió a los gobiernos centrales que hagan lo mismo que hicieron en la primera ola de la pandemia, cuando después de tres movilizaciones de alcaldes y alcaldesas en los puentes del Miño se abrieron todos los pasos en la ‘raya’. Esperemos que non teñamos que facer outras tres mobilizacións, e que con este chamamento público que facemos a Madrid e Lisboa poidan entender o que pasa nesta fronteira e abrir o resto dos pasos fronteirizos”, insistió.

Para el conjunto de mandatarios de ese territorio “é un auténtico escándalo” que después de lo acontecido se vuelva a cometer exactamente el mismo error, que es dejar un único paso fronterizo en una frontera que -aunque sólo es el 5% de los 1.200 kilómetros de frontera entre España y Portugal (70)-, representa el 50% de los vehículos que pasan. “Esta é unha fronteira dinámica, na que hai moitas relacións laborais, económicas, empresariais. Hai moita mobilidade porque hai esa vida e esa economía que flúe a través da fronteira…. Pois toman a decisión de deixar un só paso en Tui Valença na ponte nova”, apuntó Benítez con insistencia.

Como consecuencia práctica, subrayó el nacionalista, las personas ciudadanas trabajadoras transfronterizas deben recorrer distancias kilométricas y dar rodeos “para ir facer o único que agora se pode ir facer, que é ir aos postos de traballo”. “Tal como está a situación económica agora mesmo, que os estados decidan por non poñer guardias, por economizar ese gas, trasladar ese gasto ás e aos traballadores parécenos un escándalo”, finalizó.

Por su parte, el director del AECT y presidente de Vila Nova de Cerveira, Fernando Nogueira, pidió a los gobiernos centrales que “deixen de castigar aos traballadores”, insistiendo en que los agrupamientos y filas de vehículos en kilómetros de espera “poder eventualmente potenciar os contaxios”.

El alcalde de Tui Enrique Cabaleiro apeló también a la sensibilidad estatal para cambiar de manera radical su política de cierre de fronteras, que no atiende a la realidad del territorio miñoto, según su punto de vista, “por ver os problemas dende a centralidade sen ser conscientes das peculiaridades de cada territorio”.

El presidente de Valença Manuel Lopes subrayó, asimismo, que el cierre de las fronteras fue nada más que una medida “simbólica”, ya que ahora pasan por la frontera exactamente el mismo número de personas de aquellas que ya pasaban antes: trabajadores debidamente acreditados y el transporte de mercancías. “Estes acaban por facer milleiros de quilómetros de máis a fin de mes e gastan o soldo nos depósitos de gasolina. Case non compensa vir traballar a ambos lados. Ao final o rendemento queda no combustible e nas horas de traslado. O peche dos pasos é unha medida que se está a probar errada”, dijo.

El Agrupamiento Europeo de Cooperación Territorial Río Miño comprende 400.000 habitantes de 26 municipios, 16 gallegos del sur de la provincia de Pontevedra y 10 de la región del Alto Minho en el norte de Portugal, teniendo contabilizados unos 6.000 trabajadores transfronterizos. En la protesta de hoy (aprobada por unanimidad en asamblea el pasado lunes) participaron los mandatarios con disponibilidad y no confinados: seis presidentes de cámara portugueses y otros nueve alcaldes y alcaldesas de la parte pontevedresa.

Prohibido el paso incluso para la protesta simbólica

Una demostración del cierre férreo de la frontera entre ambas partes se produjo en el inicio de la protesta. El acto comenzó a las 10 de la mañana cuando las y los regidores de ambas partes salieron caminando de los respectivos extremos del puente viejo sobre el Miño con la intención de reunirse simbólicamente en medio de la infraestructura para representar la necesidad de unión de ambas partes de la frontera.

Sin embargo, el encuentro no fue posible. Las fuerzas del orden impidieron la escenificación y, a pesar de que se explicó que se trataba de un acto simbólico, obligaron a mantener una separación de unos 20 metros entre los mandatarios gallegos y los portugueses haciendo imposible la fotografía conjunta.

Finalmente, para salvar el pequeño tramo que los separaba, los representantes portugueses volvieron hacia territorio luso, cogieron sus coches, pasaron oficialmente por el control de frontera en la puente de la autopista (a un kilómetro), cruzaron a Galicia y siguieron hacia el extremo del puente viejo en Tui. Una vez allí, todos los alcaldes, alcaldesas y presidentes de un lado y otro del Miño realizaron la fotografía conjunta para reclamar la unión del territorio.