Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) han documentado por primera vez en Galicia la presencia de dos especies marinas de afinidad tropical, la alacha y el cangrejo ermitaño.

Los hallazgos, publicados en las revistas científicas Cybium y Biology, respectivamente, refuerzan las evidencias de los cambios que están experimentando las comunidades marinas del Atlántico ibérico.

El primer registro corresponde a un ejemplar hembra de Dardanus calidus, recogido en Corrubedo en julio de 2026. Su aparición supone ampliar unos 460 kilómetros hacia el norte la zona de la costa portuguesa donde se situaba habitualmente esta especie. La identificación fue confirmada mediante análisis morfológicos y genéticos.

El investigador del Centro Oceanográfico de Vigo y primer autor del estudio, Bruno Almón, destaca que este hallazgo se suma a otras observaciones de especies de aguas cálidas en Galicia. No obstante, advierte de que un único ejemplar no demuestra una colonización ni una expansión estable hacia el norte, por lo que será necesario mantener el seguimiento. El cangrejo ha sido incorporado a la colección de crustáceos marinos del IEO para futuras investigaciones.

El segundo descubrimiento corresponde a cinco ejemplares de alacha capturados a principios de 2026 mediante redes de cerco en el norte de Galicia. Su identificación también se confirmó mediante estudios morfológicos y técnicas de secuenciación genética.

La presencia de este pez pelágico supone una ampliación de su límite de distribución conocido en el Atlántico oriental. Además, plantea posibles consecuencias ecológicas y económicas, ya que podría competir con la sardina autóctona por el espacio y el alimento. Si su abundancia aumentase, también podría afectar a la actividad pesquera, dado que la alacha tiene un valor comercial inferior al de la sardina.

El investigador Rafael Bañón, del Centro Oceanográfico de Vigo y primer autor de este segundo trabajo, señala que esta especie puede ser un indicador útil de los cambios ambientales, debido a que su distribución y abundancia responden con rapidez a la variabilidad del medio marino.

Los investigadores consideran que el noroeste de la Península Ibérica se está convirtiendo en una región especialmente relevante para estudiar cómo responden las especies marinas a las nuevas condiciones ambientales. En este contexto, subrayan el valor de la colaboración con el sector pesquero, que ha permitido obtener los ejemplares y documentar estos nuevos registros.