ALFREDO // Vecinos congregados delante de la capilla de San Xosé, sin la campana

La capilla de San Xosé de Prado (Morgadáns) se siente huérfana. Una de las dos campanas que repican para que los feligreses acudan a Misa, ha sido robada del campanario donde llevaba instalada desde hace unos 60 años.

El hallazgo del robo se produjo el pasado miércoles por la tarde, aunque no se sabe cuando se perpetró. Fue el propio alcalde de Gondomar, Paco Ferreira, uno de los que se percató de la falta de la campana. “Estábamos con el topógrafo midiendo los terrenos y reparamos que el canalón estaba tirado, las tejas rotas y que había una cuerda colgando del campanario. Al elevar la vista, nos dimos cuenta que robaran la campana grande de la capilla de San Xosé”, señala el regidor, quien dio aviso del suceso a la Policía Local, al párroco y a la Guardia Civil, que investiga los hechos.

La noticia del robo corrió como la pólvora entre los vecinos que no daban crédito a lo sucedido. ¿Quienes pudieron ser los que robaron la campana?, se preguntaban atónitos mientras observaban el hueco que los amigos de los ajeno habían dejado al llevarse el carrillón.

Evaristo Rodríguez es sacristán de la capilla de San Xosé desde hace más de 70 años. Recuerda que fueron los propios vecinos los que hicieron una colecta por el pueblo para comprar la campana. Ahora ve como ese esfuerzo que realizaron entre todos se desvaneció de la noche a la mañana. “Los que robaron nuestra campana hicieron una cosa muy mala. Aquí robaron muchas veces, pero poca cosa, ya que no hay nada que robar, pero nunca se llevaron la campana”, señala este vecino de Prado, quien cree que los delincuentes usaron la cuerda para subir al campanario, substraer la campana y bajarla por el mismo cordel, “que fue cuando rompieron las tejas y el canalón, y con las prisas se dejaron atrás una mochila”, matiza.

Para María José Alonso, la campana tiene un valor muy sentimental. Su abuelo fue uno de los que participó en la colecta hace 60 años para comprarla. “Estamos muy tristes y enfadados. No tenemos palabras para describir lo que sentimos. Tendremos que pedir ayuda para comprar otra. No podemos dejar sin campana a San Xosé de Prado, nuestro Patrón, que lo queremos mucho. No escuchar el repicar de las campanas para venir a Misa, me parte el corazón”, manifiesta la feligresa.

Argentino Fernández es otro vecino que está apenado por lo ocurrido. “Significa mucho para nosotros. Una capilla sin campana no vale para nada. El pueblo está acostumbrado a que toquen la campana para ir a Misa”, indica, mientas que Ramiro Dasilva, vecino de Vilas, reconoce que no durmió en toda la noche cuando se enteró del robo, “esto es una tristeza muy grande para todos”, apunta el feligrés, quien espera que los hechos se esclarezcan y que la campana vuelva al lugar donde estuvo toda la vida.

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