La tradición se volvió a cumplir un año más en San Xoán de Tabagón, O Rosal, donde los vecinos levantaron su emblemático Arco de San Brais, una de las manifestaciones festivas y culturales más singulares de la comarca.

Ni siquiera el viento y la lluvia caída durante la jornada del viernes fue capaz de frenar el esfuerzo colectivo de los devotos del Santo, que lograron alzar esta imponente estructura artesana siguiendo un ritual que se repite desde hace generaciones.

Con la ayuda de cuerdas y un camión, los vecinos consiguieron levantar los cerca de 5.000 kilos de peso del arco, dedicado este año a una fecha muy especial, el segundo centenario de esta tradición muy arraigada en la parroquia. La estructura, de aproximadamente 14 metros de altura y más de seis metros de ancho, permanecerá expuesta para su contemplación por miles de personas desde este fin de semana y hasta mediados del mes de febrero.

La preparación del arco comenzó a mediados de enero, cuando los vecinos se adentraron en el monte para seleccionar entre nueve y diez pinos, que posteriormente se cubren con tuya. La base de la estructura está formada por cuatro varas y cuatro traviesas, donde se sujetan los adornos florales, todo ello unido cuidadosamente con alambre. Los dibujos que dan forma al arco se elaboran previamente en hierro y, una vez colocados, se cubren con flores.

Este año, el arco, que está sujeto por varios tensores, luce especialmente vistoso gracias al uso de rosas y claveles, flores que fueron donadas por una empresa de la zona, reforzando así el carácter comunitario de esta celebración. En el centro del arco se sitúa la iglesia parroquial de San Xoán, que se convierte en el eje simbólico de esta espectacular obra efímera.

Antes de su construcción, el diseño del arco se plasma sobre papel, un paso fundamental para que la idea tome forma en la estructura final. Antiguamente, eran los quintos que realizaban el servicio militar quienes se encargaban de hacer y levantar el arco, una costumbre que desapareció con el fin de la mili. En la actualidad, son los propios vecinos, en colaboración con la Comisión de Fiestas, quienes asumen la organización y ejecución de este acto para garantizar que la tradición no se pierda.

Durante el levantamiento del arco también estuvo presente Protección Civil de O Rosal, velando por la seguridad de todos los participantes.