El personal de COPO Galicia, empresa del sector de la automoción con sede en Mos, ha convocado seis jornadas de huelga los días 10, 12, 16, 18, 23 y 25 de junio para reclamar a la dirección la apertura de una negociación que permita mejorar las condiciones laborales y salariales.
Los paros afectarán tanto a la plantilla directa como a las personas contratadas a través de ETT, después de que la asamblea de trabajadores acordara la medida por unanimidad, tras una semana de movilizaciones previas.
Según denuncian los representantes del personal, la empresa habría trasladado en una única reunión su “rotunda negativa a negociar calquer tipo de mellora”, manteniendo su intención de seguir aplicando el convenio estatal de la industria textil, una decisión que, aseguran, perpetúa una situación de desigualdad respecto a otras plantas del grupo.
“O persoal desta fábrica merece estabilidade, dereitos e un futuro”, indican desde la CIG, quienes reclaman también un cambio de modelo que permita superar lo que califican como una situación de precariedad estructural.
Uno de los principales ejes del conflicto es el nivel salarial. La plantilla denuncia que en COPO Galicia los sueldos se sitúan «uns 10.000 euros anuais por baixo da media do sector da automoción en Galicia«, y alrededor de «4.000 euros por baixo da seguinte empresa na clasificación salarial».
Desde el comité aseguran que esta situación es “inaceptable” en una fábrica que forma parte de una cadena productiva exigente, donde se requieren altos niveles de productividad y calidad.
Otro de los puntos clave de la protesta es el modelo de contratación. La plantilla exige el fin de la temporalidad y reclama que el personal procedente de ETT pase a ser contratado de forma directa por la empresa.
La representación social defiende que se trata de una actividad estable y continuada, por lo que consideran necesario garantizar “estabilidade, dereitos e un futuro” para toda la plantilla.
El conflicto también pone el foco en lo que los trabajadores consideran una «infra valoración do traballo feminizado» ya que gran parte de la plantilla desarrolla tareas especializadas de costura industrial para componentes de automoción destinados incluso a marcas de lujo.
En este sentido, denuncian que se sigue aplicando el convenio estatal del textil, lo que mantiene condiciones inferiores a las del sector industrial. “Non aceptamos que o valor do noso traballo sexa medido con criterios que contribúen a manter desigualdades históricas”, señalan desde la CIG.
Los sindicatos han hecho un llamamiento a toda la plantilla, tanto directa como de ETT, a secundar las huelgas y participar en las movilizaciones previstas durante el mes de junio, con el objetivo de forzar un cambio de postura en la empresa y avanzar hacia un acuerdo que mejore las condiciones laborales.
