La parroquia de Sobrada volvió a latir con los colores y la memoria del Estrella Roja FC. Más de 600 personas, entre vecinos, antiguos jugadores y visitantes llegados de otros puntos de la provincia, se reunieron el pasado viernes 8 de agosto para asistir a la proyección del documental “Estrella Roja. A unión dun pobo”, dirigido por la historiadora Natalia Jorge Pereira.
La proyección, celebrada al aire libre en el torreiro de la parroquia, se convirtió en un emotivo reencuentro entre generaciones. La obra repasa, a través de testimonios directos, la historia de un club nacido en 1978 con el objetivo de unir a un pueblo marcado por viejas rivalidades.
El Estrella Roja destacó desde sus inicios por su carácter pionero: en 1984, apenas seis años después de su fundación, creó un equipo femenino, algo inusual en el deporte comarcal de la época. El documental recupera la memoria de aquellas jugadoras, todas menores de edad, entrenadas por antiguos miembros del equipo masculino y protagonistas de una etapa que marcó un precedente en la promoción del fútbol femenino en la zona.
El equipo masculino, federado en la temporada 1979/1980, alcanzó en 1988 el ascenso a la 2ª división regional, un hito celebrado en el histórico campo de Lourambal. En los años noventa se sumó la categoría de cadetes, fruto del empeño de voluntarios que, con medios propios, ofrecieron a los más jóvenes la oportunidad de vestir la camiseta del club.
La película, de 55 minutos de duración, va más allá de los protagonistas sobre el césped para dar voz a directivos, entrenadores y aficionados, subrayando el papel de la comunidad en el sostenimiento de un proyecto deportivo en un contexto rural con escaso apoyo institucional.
Tras la proyección, se descubrió una placa conmemorativa en el antiguo campo de fútbol, recordando el espíritu de unión y compromiso que dio vida al Estrella Roja FC, un símbolo de la historia reciente de O Baixo Miño.
Con esta obra, Natalia Jorge pone de nuevo el foco en el valor del deporte como herramienta de cohesión social, en la importancia de las redes vecinales y en el papel pionero que, desde el rural, también se ha jugado en la igualdad de género.
