El conjunto de trabajadores de la Unidad de Conductas Adictivas Vigo II (UCA CEDRO), dependiente del Concello de Vigo y que presta sus servicios a través de un convenio con el Grupo Eulen (GE), ha querido hacer pública su situación y sus reivindicaciones ante la futura transferencia de las Unidades Municipales de Drogodependencias (UAD/UCA) al Servicio Galego de Saúde (SERGAS).
Según explican, la UCA CEDRO «es la única unidad municipal en Galicia que combina trabajadores funcionarios y laborales del Concello (actualmente ocho) con personal contratado por el GE (21). Desde esta perspectiva», señalan que se podría hablar de una “UCA del GE con apoyo del personal municipal”.
El colectivo asegura que desde hace meses «se están negociando las condiciones de la transferencia de las UAD/UCA de los distintos concellos de Galicia (13) al Servicio Galego de Saúde (SERGAS); proceso conocido por medios de comunicación y ciudadanía«. Sin embargo, los trabajadores del GE denuncian que «nunca han sido representados ni consultados, siendo meros receptores de decisiones que determinarán su futuro profesional«. Señalan que existe una absoluta «falta de información y transparencia respecto a las medidas contempladas en la cesión«, mientras que en otras unidades la información circulaba con normalidad «gracias al intercambio con compañeros».
Desde el año 2000, recuerdan, existe una reivindicación histórica del colectivo, recogida incluso por el Comité de Personal del Concello en 2002, para resolver el conflicto laboral latente en la OOGLE. Entre las demandas destacan «la desigualdad retributiva y de derechos y la inseguridad permanente en el empleo, derivada del encadenamiento de contratos con distintas empresas a lo largo del tiempo», indican.
En el borrador del proyecto de transferencia, afirman, «se habla de la cesión de bienes inmuebles y, de manera preocupante, se considera al personal subcontratado de forma casi similar a los bienes muebles«. “Continuaremos ‘subcontratados’ prestando nuestros servicios a otra administración (SERGAS), manteniendo esta desigualdad histórica: distintos convenios para un mismo trabajo, con la misma inseguridad laboral”, denuncian.
