El pasado lunes, día del Gran Apagón, millones de personas se quedaron a oscuras en toda España. Las comunicaciones, teléfonos móviles e internet, fallaron, los servicios de transporte, sobre todo el tren y el metro, no funcionaron, al igual que los semáforos, muchos supermercados, bares, cafeterías y restaurantes tuvieron que cerrar y decenas de personas se quedaron atrapadas en ascensores y fueron rescatadas por los bomberos. Un apagón masivo que causó un caos generalizado en toda la península Ibérica.
Sin embargo, como la pequeña aldea gala de Astérix y Obélix que no fue conquistada por Julio César, un pequeño núcleo de casas de Baiona resistieron al Gran Apagón y pudieron seguir con la luz encendida gracias a una acción programa por la compañía suministradora.
Los barrios de A Ribeira, Bouzós y A Devesa de Santa Cristina de Ramallosa fueron los únicos en Baiona que disfrutaron de electricidad durante ese día. Aproximadamente una treintena de viviendas en estas zonas mantuvieron la luz, mientras que en el resto de la localidad, y en toda España y Portugal, exceptuando las Islas, Gibraltar, Ceuta y Melilla, las calles permanecían en penumbra.
María Teresa Urgal, vecina de A Ribeira, explica que ese mismo día, sobre las 10:00 horas, instalaron un generador eléctrico de grandes dimensiones en su barrio antes del Gran Apagón. Habían recogido firmas para solicitar a la empresa suministradora un refuerzo en el suministro eléctrico, ya que “aquí falla mucho la luz, sobre todo en invierno”, indica.
La casuística quiso que el lunes, la empresa suministradora instalara un generador en la zona para realizar trabajos de mantenimiento y mejoras en la línea, unos trabajos que ya estaban programados, no sólo en Baiona, sino también en varios puntos de Galicia.
La intervención consistió en cortar el suministro para realizar tareas en los transformadores y líneas, garantizando así la seguridad de los operarios y la calidad del servicio. La instalación del generador fue una medida adicional para asegurar que esas viviendas no se quedaran sin luz durante las tareas.
Carlos González tiene dos casas, una en Sabarís y otra en Bouzós. A él le cogió el apagón al entrar con el coche en el garaje de su casa de Sabarís. “El portal se estaba abriendo y se quedó por la mitad. Por la tarde me fui para la otra casa donde tenemos gallinas y allí sí había luz. Me enteré de lo que estaba pasando por la tele, éramos unos privilegiados”, señala.
“Me mandó un mensaje mi hija que vive en Vigo y me preguntó si teníamos luz. Le dije que sí, y me pidió que le enviase una foto con la vitrocerámica encendida que no me lo creía”, señala Dolores Iglesias, una vecina de A Devesa.
La primera sorprendida fue ella. Nadie creía que tuvieran luz. “Por la tarde estuvimos viendo la tele y mi hija vino con su pareja a cargar los móviles. Hicimos una vida casi normal, sólo fallaba el móvil e internet. Es una anécdota para contarle a los nietos”, indicó.
