El primer aniversario del asesinato de Teresa de Jesús González, auxiliar del Servizo de Axuda no Fogar (SAF) de O Porriño, ha vuelto a situar el foco sobre la seguridad laboral de las trabajadoras del sector y sobre la necesidad de que se depuren responsabilidades por un crimen que conmocionó a Galicia en el verano de 2025.

Con motivo de esta fecha, compañeras y representantes del colectivo han difundido una carta de homenaje en la que recuerdan a Teresa y reclaman que su muerte no caiga en el olvido. En el escrito sostienen que la trabajadora había trasladado previamente a la empresa concesionaria y al Concello do Porriño el miedo e inseguridad que le generaba el entorno en el que debía prestar servicio, extremo que, según indican, quedó reflejado en las investigaciones de la Inspección de Trabajo.

Las auxiliares recuerdan que Teresa acudió igualmente a prestar el servicio «por responsabilidade e compromiso cos usuarios», una decisión que, afirman, acabó costándole la vida cuando fue asesinada por el marido de la persona a la que asistía.

En la carta, el colectivo lamenta la respuesta institucional tras los hechos y critica que, pese al impacto mediático del caso, todavía consideran que no se han asumido todas las responsabilidades derivadas de lo ocurrido ni se han adoptado con la rapidez necesaria las medidas preventivas que reclamaban. «A túa bondade puido máis ca os teus medos. Primou en ti a túa humanidade e o desexo de que a túa usuaria estivese atendida», recuerdan sus compañeras en el homenaje.

Las trabajadoras destacan que la figura de Teresa se ha convertido en un símbolo de la lucha por unas mejores condiciones laborales en el SAF. Según explican, el denominado «Espíritu Teresa» sirvió para movilizar al sector y exigir protocolos que protejan a las auxiliares frente a situaciones de riesgo.

Como resultado de esa movilización, subrayan que el pasado 15 de julio se firmó un protocolo de actuación entre la FEGAMP, organizaciones sindicales y empresariales, la Delegación del Gobierno, el Colegio Oficial de Trabajo Social y el Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral, con el objetivo de mejorar la prevención y la actuación ante posibles situaciones de violencia.

No obstante, el colectivo lamenta que la Xunta de Galicia no participase en la firma del acuerdo, al considerar que su implicación resulta esencial para convertir esas medidas en obligaciones efectivas dentro del sistema de atención domiciliaria. «O fin inxusto e cruel da túa vida foi o inicio dun movemento e dunha loita para que o que che aconteceu non volvese repetirse nunca máis», señalan.

En el escrito también se reivindica la labor diaria de las auxiliares del Servizo de Axuda no Fogar, quienes aseguran que con frecuencia desempeñan su trabajo afrontando situaciones de tensión, amenazas o inseguridad mientras priorizan el bienestar de las personas dependientes.

Las compañeras concluyen el homenaje recordando la calidad humana y profesional de Teresa González y expresando el deseo de que su muerte sirva para impulsar cambios reales que garanticen la seguridad de quienes desarrollan esta labor asistencial. «Grazas, compañeira, pola túa entrega, humanidade e honestidade. Oxalá se che faga xustiza e a túa partida sirva para impedir que haxa máis vítimas e para recoñecer por fin o labor das auxiliares do SAF», concluye la carta.