Hace unos cinco días, un vecino de Vilameán, en Tomiño, descubrió que en su granja había un pollo con cuatro patas. Tan fascinante hallazgo le causó sorpresa y le pusieron de nombre Xiana. El animal, que tiene mes y medio, se ha convertido en la mascota más querida de Iris, una niña de siete años que se encariñó con el ave y ahora se encarga de cuidarlo con esmero.
El responsable de la granja es José María Penedo, conocido como Pepe, un vecino de 79 años con toda una vida dedicada al campo. Lleva años al frente de dos granjas de pollos de un familiar en Vilameán y, según cuenta, nunca había visto nada igual. “Eu xa tiña mirado o polo de catro patas hai uns días, e pensei que morrera, pero o xoves volvino ver e por fin o collín. Nunca mirara un polo con catro patas. Con tres si, pero con catro, nunca. Nin o veterinario tampouco o mirara”, explica Pepe, aún sorprendido por el hallazgo.
En la granja, que puede albergar hasta 19.000 pollos, llegan los animales recién nacidos y, a los quince días, son vacunados antes de ser vendidos por la empresa a diferentes mercados y clientes. Pero este caso rompió la rutina. Entre miles de ejemplares, Xiana destacó por su anomalía, que, según el veterinario que la revisó, es poco común.
Pese a su peculiaridad, Xiana camina y come con normalidad, aunque sus dos patas extra le dificultan un poco el movimiento. “Anda con dúas patas, as outras moléstanlle un pouco para andar, pero andar, anda, e come”, comenta Pepe.
El granjero decidió entonces entregársela a su vecina Iris, quien asumió su cuidado con entusiasmo y cariño “como a un amigo máis”, dice la pequeña granjera.
Un fenómeno extraño que, en palabras de Pepe, “é unha sorpresa para todos”, pero que ha traído una sonrisa y una lección de ternura a Vilameán, «a veces, as cousas máis raras son tamén as máis especiais».
