ALFREDO

Natalia es A Fada do Aloia, una educadora ambiental que realiza rutas guiadas para familias y charlas en colegios y que, además, oficia bodas celtas en un lugar tan paradisíaco y natural como es el Monte Aloia. 

Explica la educadora que la celebración de las bodas celtas surgió de una forma muy curiosa y de casualidad. «Hace tres años una chica que trabaja en el centro de visitantes, y que le gusta las tradiciones celtas, quería casarse con su novio en el Monte Aloia porque su amor surgió aquí, entonces me pidieron que si los pudiera casar, y preparé todos los rituales celtas para hacer la ceremonia», comenta Natalia.

El interés por estas ceremonias ha ido poco a poco en aumento. Al año siguiente, Natalia realizó otra boda celta. Fue el de una pareja de Córdoba que encontró A Fada do Aloia en las redes sociales y viajó expresamente desde Andalucía para casarse en el Monte Aloia, en una ceremonia íntima y sin invitados.

Otra de esas bodas se celebró este sábado por la tarde en un escenario natural y lleno de magia. Juan y Ana renovaron sus votos en una ceremonia muy emotiva oficiada por A Fada do Aloia. La pareja, de Tui, celebra sus bodas de plata y eligió este hermoso entorno para conmemorar sus 25 años juntos en una celebración cargada de simbolismo y tradición ancestral.

La feliz pareja celebró su aniversario en enero, pero esperaron a que las condiciones meteorológicas fueran mejores para realizar la ceremonia. «A Ana la conozco de hace muchos años, y Juan está enamorado de la casa forestal del monte. Le gusta mucho, pero no sabía que la boda se iba a celebrar aquí; fue una sorpresa para él», revela Natalia.

La ceremonia estuvo llena de rituales simbólicos. Uno de los más destacados fue el entrelazado de las manos, en el que los novios se agarran las manos formando el símbolo del infinito, y se atan lazos de diferentes colores a las muñecas. A Fada do Aloia eligió «el blanco, que simboliza la pureza y la bondad, y el rojo, que representa el amor y la pasión».

A Fada también realizó un ritual con dos llaves que simbolizan el amor de la pareja que debe quedar cerrado y protegido, «sin interferencias externas». Además, «también hice algo con los cuatro elementos, agua, tierra, fuego y aire, explicando que significan en la vida real y en el matrimonio», comenta.

Con su toque mágico y su conexión con las fuerzas de la naturaleza, Natalia auguró a Juan y Ana un matrimonio duradero y lleno de felicidad «igual que lo estuvieron hasta ahora». La ceremonia culminó con el intercambio de anillos, la lectura de un texto por parte de la hija de la pareja, y la presencia de unos 50 invitados que acompañaron a los novios en este día tan especial.

El escenario elegido fue un espectacular paraje bajo la sombra de dos Tuyas, decorado con elegancia por la Floristería y Tocados Rita, creando un ambiente mágico y lleno de encanto.

Los interesados en realizar una boda celta en el Monte Aloia pueden ponerse en contacto con Natalia (A Fada do Aloia) en el teléfono 619 969 090, en su Facebook o en su página web.