ALFREDO // Paco, y al fondo, el bajo inundado de aguas fecales

Paco y Encarna cruzan los dedos cada vez que llueve. Este matrimonio de Sabarís sufre las consecuencias de las inundaciones de manera muy desagradable. Y es que cada vez que llueve, la alcantarilla de la Rúa Punsido donde residen se colapsa y brotan al exterior aguas fecales que inundan la calle, la entrada y el bajo de su vivienda.

La escena se volvió a repetir en la tarde de este jueves. Poco después de las cinco de la tarde, la tromba de agua que cayó sobre Baiona colapsó de nuevo la alcantarilla. “Cada vez que llueve desborda la alcantarilla que está justo delante de nuestro portal y se nos llena todo de aguas fecales. Además, tenemos una persona de 84 años enferma de alzhéimer, que si le pasa algo no la podemos sacar de casa”, asegura Paco.

El agua alcanzó esta última vez los 50 centímetros. «Poco a poco va bajando, pero con mucha lentitud», afirman. Al hedor de las aguas fecales que quedan estancadas en su propiedad, hay que sumarle la acumulación de restos de excrementos, papel higiénico e incluso compresas. “No tenemos nada en el bajo porque se estropearía. Es como si no fuera de la casa ya no lo podemos usar. Llevamos así meses. Pusimos varias quejas en el Concello y en Gestagua, pero ya pasaron dos meses y aún no hemos tenido respuesta”, explica el matrimonio resignado, quien solicita que se tomen cartas en el asunto para que no se vuelvan a repetir las inundaciones.

Pero Paco y Encarna no son los únicos que sufren las inundaciones en Sabarís. El jueves, el agua se coló también en casas y bajos de la calle Ponte Nova. “¿Qué nos deparará o inverno? ¿Seguirán os veciños ca auga debaixo da cama?”. Así trasladaba su malestar en las redes sociales la asociación de vecinos Castro e Ladeira. “Seguimos esperando a que o Concello solicione na maior brevedade posible as obras menores nas cunetas, que non dan abasto”, señalaba Martín Otero, presidente de la asociación.

No 2018 denunciamos o Concello por non arranxar o problema das inundacións. Fomos a xuízo e o xuíz deunos a razón porque é unha obra menor e é competencia municipal. Dous anos despois, seguimos esperando a que se solucione o problema”, explica Otero.

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