A Diego San Pedro se la han acabado los adjetivos para describir la situación por la está pasando desde la semana pasada. Su casa, y la de otros diez vecinos del barrio Areosa de Donas, en Gondomar, han sido colonizadas por una plaga de mosca que les hacen la vida imposible. Las paredes parecen lienzos teñidos con miles de puntitos de negros que se muestran impasibles ante la desesperación de los dueños de las viviendas que no saben como erradicar esta invasión.
«La semana pasada abonaron los campos anexos que hay cerca del núcleo de casas. Durante unos días olía muy mal, era horrible. Eso, sumado a las altas temperaturas por las que estamos pasando, han provocado una explosión en la proliferación de moscas impresionante», explica este vecino de Donas, quien dice que lo mejor es abonar en época de frío para que no ocurran estas cosas.
Asegura que la situación por la que está pasando «es insoportable, no se puede entrar ni salir de casa, tengo la puerta sellada por la parte de dentro y ni tan siquiera puedo abrir una ventana. Siempre hubo moscas, pero este año se han multiplicado por cien».
Por la mañana sale muy temprano para ir a trabajar y por la tarde de regreso espera en casa de sus padre a última hora «que es cuando están inactivas y quietas«. La puerta de su casa está inutilizable porque si la abre «es una catástrofe, entran miles de moscas», y tiene que entrar por la puerta del garaje, «abro una rendija y me tumbo en el suelo como una lagartija», explica.
Tiene más de una decena de tiras atrapamoscas colgadas del techo del porche de su casa completamente llenas. «Las despliego en la mano y al colgarlas ya tienen medio centenar de moscas pegadas. No tienen fin, la cantidad es tan brutal que cuando echo insecticida se levanta una nube de moscas que tienes que escapar, es una cosa apocalíptica, de una película de Alfred Hitchcock», comenta desesperado.
Diego combate la moscas con mucha paciencia. «Echo insecticida, mueren, pero vienen más. Al final ya he desistido porque lo único que estoy haciendo es echar veneno y es peor el remedio que la enfermedad, además, también tengo perros y gatos y les afecta», apunta.
Afirma que ya llamó al Concello y que lo derivaron a la Xunta de Galicia. «Me tomaron nota, pero ya no espero nada de nadie». «Estoy cansado de barrer, saco paletadas de moscas todos los días, pero enseguida vienen otras. Tengo unos vecinos que se han ido a vivir para otra casa que tienen en Vigo por culpa de las moscas», finaliza.
