ALFREDO // Eulalia Rodríguez, María del Pilar Domínguez e Irene Rolán, tres vecinas afectadas

Los vecinos de Carregal, en Amorín, (Tomiño) están desesperados. Una plaga de moscas ha invadido sus hogares desde hace unos días. Los techos y las blancas paredes de sus casas se han teñido de negro. Los molestos e inesperados visitantes están provocando números inconvenientes a los vecinos que tienen que convivir las 24 horas del día con estos insectos que campan a sus anchas por varias viviendas del barrio.

Tras dar parte a las autoridades, hacen un llamamiento desesperado por si alguien les puede ayudar. “Pedimos ayuda porque no podemos dormir, ni comer, ni hacer nada. Las moscas se meten por todos lados. Es insoportable. Queremos abrir una puerta o una ventana para ventilar y no podemos porque entran para casa. Echo insecticida, pero no hace nada”, señala enojada Eulalia Rodríguez, una de las vecinas afectadas por los molestos visitantes voladores.

Tanto Eulalia como su vecina María del Pilar Domínguez se preguntan, “¿Donde está Sanidad para que venga a ver esto y nos solucione el problema?. Esto es peor que el Coronavirus. No podemos ni salir de casa”, afirma también muy enfadada Dominguéz. Combaten la plaga con insecticida, “aunque no podemos echarlo siempre que nos intoxicamos”, y con cintas atrapa moscas, “pero cada poco tiempo tenemos que sacarlas y poner unas nuevas porque enseguida se llenan”, expone la afectada. Esta vecina de Carregal asevera que, “el otro día maté un pollo y antes de que le quitara las plumas ya estaba todo lleno de moscas”.

Es tal la invasión que sufren que por las noches se tiene que tapar completamente con las sábanas “para poder dormir algo”, afirma Rafael Senra, uno de los vecinos más afectados. “Nunca en nuestra vida tuvimos este problema. No podemos ni dormir. Somos personas mayores que estamos enfermas y no podemos vivir de esta manera. Por favor, que alguien nos ayude para solucionar este problema y poder vivir en paz”, comenta entre sollozos Irene Rolán, otra vecina.

Los vecinos creen que la plaga procede del abono que unos agricultores echaron en unas fincas próximas. “Pedimos que limpien el abono, no estamos en contra de nadie, pero así no podemos estar”, señalan los desesperados vecinos.