Sin duda alguna lo hecho a mano es mucho mejor que lo fabricado en serie en una fábrica. Aunque hay muchos oficios artesanos que se están perdiendo, otros se mantienen, como el de cantero, el de cesteiro o el de rizadora de Palmas Blancas de Elche para el Domingo de Ramos, un trabajo muy laborioso y totalmente artesanal cuyas técnicas pasan de padres a hijos durante años.
Buena cuenta de ello tiene Míriam Barbosa, una vecina de Ribadelouro, Tui, que elabora en su casa este producto típico de la Semana Santa. Sus abuelos y sus padres eran vendedores ambulantes de cera y como complemento, su madre decidió añadir la Palma a su género.
“Mi madre empezó con una amiga a hacer Palmas y ella me enseñó a mí cuando yo tenía ocho años, y yo ahora le enseño a mi hijo Aarón de 12. Para nosotros es una tradición que espero que no se pierda”, señala Míriam Barbosa, tercera generación de una familia de vendedores ambulantes que recorre toda la comarca viguesa.
“Me gusta vender cara al público, aunque cada vez hay menos gente que le gusta estas cosas. Las velas las compramos en Ourense y las vendemos en ferias como en la de San Blas, San Roque o en el Cristo de la Victoria”, apunta la tudense con raíces viguesas.
Las Palmas las adquiere en Alicante donde se cultivan estas plantas. Es un producto de temporada que sólo se vende en Semana Santa y de muy corta duración. “Vienen en paquetes tres metros. Aquí las cortamos, se deriva una punta lisa para niños y el resto es para hacer la Palma para las niñas, que lleva una trenza y es más trabajada”, explica la maestra artesana, quien además de enseñar a su hijo a elaborar este producto, también tiene como alumna a una vecina.
Hacer una Palma a mano le lleva como media hora. “El trabajo en sí es trenzar la Palma, que va cosida o atada con hilos de la propia planta. Luego, y lo más difícil, es hacer el diseño. Ahora también se están haciendo para bebés, que son más pequeñas y las que más trabajo dan y se está llevando mucho el broche”, afirma.
Asegura que las Palmas que se venden hechas, además de durar menos tiempo, son todas iguales. “Las que hago yo no hay ninguna igual, son todas diferentes. También hago Palmas por encargo y con la forma que quiera el cliente”, explica.
Míriam estará con su puesto de vendedora ambulante el 31 de marzo y 1 y 2 de abril en la calle Don Bosco con la calle Progreso en Vigo. También se puede contactar con ella en el teléfono 627 476 483 para adquirir las Palmas que puede llevar a domicilio. Este producto artesano tiene un precio de cinco euros las de bebé y las de niña van desde los 8, 10 y 12 euros, según el tamaño.
