ALFREDO

Una veintena de vecinos de los barrios de Loureiro, Paraboa y Zapa en Chaín, se han concentrado este Jueves Santo ante los medios para denunciar “la sensación de abandono” en la que viven y la «ausencia de inversiones por parte del Gobierno municipal de Gondomar durante los últimos años», dicen.

Los vecinos señalan que carecen de algo tan básico como el saneamiento. «El alcalde nos prometió que iba a dotar la parroquia de esta infraestructura, que tenía un millón de euros para las obras y, a día de hoy, no puso ni un euro”, asegura Elena de Prado, una de las vecinas afectadas.

Ante la falta de saneamiento, los vecinos cuentan con fosas sépticas que tiene que vaciar cada vez que se llena. “Tenemos la obligación de vaciarlas y de pagar por ellas al concello. Pagamos impuestos igual que los demás vecinos de Gondomar, pero no tenemos los mismos derechos ni servicios”, comenta Paz Ante, otra de las vecinas afectadas. Ante esta situación, los vecinos reclaman “la promesa firme que hizo el alcalde del millón de euros para realizar estas obras”.

Por su parte, el alcalde, Paco Ferreira, asegura que las obras de saneamiento en Loureiro y Zapa darán comienzo «de inmediato y ya se encuentran adjudicadas a la empresa Covsa por un importe de contratación de 140.000 euros a través del plan Concellos de la Diputación de Pontevedra».

El regidor indica que se hicieron varios estudios para no realizar el bombeo del saneamiento pero «al final no se puede evitar». La tramitación, afirma, «llevó su tiempo» dado que «hubo pedir permisos a Augas de Galicia». Las obras comenzarán a la vuelta de Semana Santa y tienen un plazo de ejecución de tres meses. Afirma, además, que su compromiso electoral de invertir un millón de euros en saneamiento en «todo el municipio ya se está cumpliendo con creces. Solo en el barrio de A Pedra se invertirán 600.000 euros».

Pero no sólo es la falta de saneamiento lo que indigna a estos vecinos de Chaín. Los cortes de luz son constantes “cada vez que llueve o hace viento». «En Navidad no sabíamos si íbamos a poder comer porque nos quedamos sin luz. En lo que va de año ya faltó el suministro tres o cuatro veces, la última fue de nueve horas», se queja una de las vecinas. «Mi marido no puede dormir porque lo hace con una máquina que tiene que estar enchufada», protesta otra vecina.

También tienen problemas con la señal de televisión e internet. «Hay vecinos de edad avanzada que no ven todos los canales. La señal se va cuando llueve o hace viento. El servicio de internet es pésimo, carecemos de fibra óptica y ni podemos hacer videollamadas”, aseguran.