El Pleno de la Corporación Municipal aprobó hoy, con los votos a favor del grupo municipal socialista, la abstención de los ediles del PP y la negativa de los concejales del BNG.
El nuevo modelo de gestión del transporte urbano de Vigo supondrá la implantación de un sistema que facilitará al gobierno municipal realizar los cambios que considere necesarios para la prestación del servicio en función de las necesidades de la ciudadanía.
Así lo avanzó en el Pleno municipal común de este lunes el segundo teniente de Alcaldía, Javier Pardo, al recalcar que con el modelo de contrato aprobado hoy el Gobierno contará con “más capacidad en la toma de decisiones, en la electrificación de la flota o en la mejora de las rutas a demanda de la ciudadanía, entre otras”.
El segundo teniente de alcalde recalcó que se trata de un “contrato vivo”, adaptable a las demandas y necesidades de la ciudadanía de Vigo. “Se tendrán en cuenta todas las consideraciones y propuestas que se presenten en función de las movilidades reales de los viajeros”, afirmó.
Javier Pardo incidió en que el modelo de gestión “responde, como no podía ser de otro modo, a la gestión pública, manteniendo en todo momento a titularidad del servicio y tomando, desde el gobierno municipal, todas las decisiones que puedan afectar a la ciudadanía, desde el establecimiento de los precios, de las líneas y de las paradas, entre otras”.
El concejal apuntó que una parte del contrato está basado en la posibilidad de modificar todas las rutas, recordando que el Concello destina 16 millones cada año para subvencionar el transporte urbano y que 45.000 pensionistas se desplazan gratis realizando más de 19 millones de viajes.
Javier Pardo detalló que entre los años 2020 y 2024 el número de viajes realizados en el transporte público urbano ascendió a 72,8 millones de euros, frente a los 99,7 millones del período de 2015 a 2019, por lo que uno de los objetivos es recuperar los mayores niveles de uso.
El edil recalcó que la transformación que se registra en Vigo incluye la nueva movilidad urbana con la implantación del Vigo Vertical, así como de la tarjeta PassVigo, la optimización de paradas de autobuses, la mejora de la información en paradas, la renovación de la flota con vehículos menos contaminantes, además de los planes de humanización de las calles y el PXOM.
También la convocatoria de ayudas para la transición ecológica del transporte urbano colectivo que “demandan un nuevo modelo de gestión del servicio del transporte público, que permita ajustar la demanda real de la ciudadanía y realizar una adecuación de la red de transporte urbano que propicie la recuperación de porcentajes de uso previos al Covid y, sobre todo, el incremento del uso de bus”.
