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El Concello de Vigo ha reiterado este miércoles las medidas adoptadas para hacer frente a la escasez de lluvias y a las previsiones de precipitaciones insuficientes, al tiempo que ha defendido su gestión del agua y ha cuestionado la actuación de la Xunta de Galicia en el abastecimiento de varios municipios del área metropolitana.

El Gobierno local recuerda que ya a principios de julio puso en marcha una serie de restricciones y recomendaciones para reducir el consumo. Entre ellas figuran la prohibición de baldeos, la reducción del riego, el cierre de fuentes ornamentales sin circuito cerrado y de las duchas de las playas, así como la prohibición de lavar vehículos fuera de establecimientos autorizados y de llenar piscinas.

Desde el Concello sostienen que estas decisiones, calificadas en su momento por la Xunta como «alarmistas e apocalípticas», estaban justificadas por la situación hídrica. El Concello considera que la evolución meteorológica respalda la necesidad de anticiparse a posibles problemas de suministro.

El consistorio vigués afirma que está garantizando actualmente el suministro de agua a Baiona, Cangas y Moaña. En el caso de Baiona, asegura que la intervención de Vigo está evitando que el municipio se quede sin agua. También reivindica su actuación en la reparación de una fuga en el colector de la ría, una intervención que, según el Gobierno local, la Xunta no fue capaz de resolver y cuya responsabilidad pretendió trasladar al Concello de Moaña.

En relación con Cangas y Moaña, Vigo destaca que continúa abasteciendo a ambos municipios mediante una potabilizadora financiada por el propio Concello vigués, sin aportaciones económicas de la Xunta, según sostiene el consistorio. Esta infraestructura permite aprovechar en mayor medida el agua procedente del embalse de Eiras.

Otro de los argumentos esgrimidos por el Gobierno local es la renovación de las infraestructuras hidráulicas de la ciudad. Vigo asegura haber humanizado más de la mitad de sus calles, con actuaciones que incluyen la renovación de las redes de abastecimiento y saneamiento.

El Concello también destaca que fue pionero en implantar un plan de control de fugas y sitúa las pérdidas de agua de su red en un 6,3%. Esta cifra contrasta con el 23% que, según el Concello, la Xunta atribuye a la red viguesa. El Gobierno municipal rechaza ese porcentaje y acusa a la Administración autonómica de ofrecer datos falsos. «Cando a Xunta atribúa á rede viguesa perdas dun 23% minte e quen minte debe irse da política», sostienen desde el Concello.

El consistorio añade que cada semana continúa trabajando en la mejora de las calles y en la revisión de los sistemas de detección de fugas para reducir las pérdidas y optimizar el aprovechamiento del agua. El Concello concluye sus críticas señalando que, mientras Vigo mantiene el seguimiento de las reservas disponibles y comunica el tiempo de suministro del que dispone, considera que la Xunta no está ofreciendo soluciones suficientes a la situación.

En este contexto, el Gobierno local también cuestiona el estado de las infraestructuras del embalse de Eiras y asegura que la Administración autonómica no ha sido capaz de reparar correctamente sus válvulas.