Los jabalíes campan a sus anchas en Camposancos, A Guarda. María Jesús Martínez es una vecina del barrio de Salgueiró, y ha visto cómo esta semana su vida cotidiana se ha convertido en un constante estado de alerta debido a la presencia de estos cerdos salvajes en su finca.
A pesar de que su propiedad está completamente cerrada, los animales han encontrado la manera de entrar, provocando estragos en su césped y acercándose peligrosamente a escasos metros de su casa, lo que causa una gran preocupación y miedo a María Jesús.
Y es que los jabalíes han dejado su huella en la propiedad, creando enormes socavones que han transformado su espacio en un campo de batalla. “El problema es que tengo toda la finca minada por los daños que hicieron, y han llegado como a dos metros de la puerta de casa, parece que quieren que les invite a cenar”, comenta con sarcasmo y reflejando el temor que siente cada vez que tiene que salir o entrar en su finca.
El trayecto desde dónde aparca su coche hasta la puerta de su casa se ha convertido en un verdadero desafío. “Si me los encuentro de frente, me van a llevar por delante y no me llegan las patas para escapar de ellos”, dice con angustia. Aunque tiene un perro grande, los jabalíes no parecen temerle, lo que aumenta su inquietud. “Mis hijos no están por estudios, pero dentro de unos días viene mi hijo mayor y le pasa lo mismo, o incluso una visita. Nos exponemos a que nos embistan; el día menos pensado va a haber una desgracia”, advierte mirando para los cientos de cráteres que los jabalíes han dejado en su finca.
La situación ha llevado a María Jesús a tomar medidas drásticas. Ahora se ve obligada a pagar un tractor para allanar la finca, un gasto inesperado que no había contemplado. Para buscar una solución, se ha puesto en contacto con la Xunta de Galicia, que va a enviar a un forestal para evaluar los daños causados por los jabalíes.
La problemática no es exclusiva de María Jesús; otros vecinos también se han visto afectados, aunque en fincas abiertas, donde el riesgo es menor. Sin embargo, están preocupados por la creciente presencia de jabalíes en la zona. “Me he encontrado con piaras grandísimas de jabalíes en la carretera de Camposancos. El problema es que ahora están desbandados y no sé si es porque no tienen que comer en el monte y están bajando a las casas para alimentarse. Es un auténtico peligro”, afirma.
Los vecinos piden que se realicen batidas para controlar la población de jabalíes, aunque recuerdan la controversia de la última vez, «que la gente se echó al monte para impedir la batida y al final la tuvieron que suspender», indica.
