ALFREDO // José Manuel Rouco con las dos facturas en la mano

Todo el mundo tiene domiciliamos los recibos, el del teléfono, el de la luz, el de la basura o el del agua. Es cuando ves la cuenta bancaria en internet o te llega a casa la carta cuando te encuentras con la sorpresa de que te cobraron más de lo habitual.

Eso es lo que le pasó a José Manuel Rouco, un vecino de Sabarís de 79 años, que vive solo y que le llegaron dos recibos de la compañía del agua con un importe de 567,87 euros y de 926,32 euros correspondientes al tercer y cuarto trimestre del año pasado.

En febrero de 2019, una meningitis lo dejó una semana en coma. Estuvo dos meses ingresado en el hospital y varios más recuperándose en su casa de A Devesa. Un susto en la vida de la familia del septuagenario. “Estuvimos ocupados con la recuperación de mi padre y no nos fijamos en el recibo, como siempre nos cobran sobre 50 euros, no hicimos caso. Un día abrí las cartas y me encontré con la sorpresa de un cargo de 567,87 euros del tercer trimestre del año pasado, no me lo podía creer”, señala María Concepción Rouco, hija de Manuel.

Tras la sorpresa del excesivo importe, María fue a preguntar a las oficinas de la compañía suministradora del agua, Gestagua. “Me dijeron que quisieron ponerse en contacto con nosotros a través del teléfono, pero no fueron capaces. Que podría ser de una avería o una fuga”, indica. Pero la indignación fue más allá cuando en ese momento le notificaron que el próximo recibo sería de casi mil euros. “Lo sabían y no hicieron nada al respecto, como cortar el agua la primera vez. Pudieron mandarnos una carta certificada, porque nosotros estábamos con lo de mi padre y no nos enteramos. Lo único que nos dijeron era que podíamos pagar a plazos”, explica indignada María.

La familia no cree que fuera una fuga “porque no hay nada inundado. No tenemos sistema de regadío ni piscina y no sabemos donde han ido a parar tantos miles de litros de agua”, apunta. Matiza que la empresa suministradora les indicó que “existía una fuga de agua de la traída hacia el pozo que tenemos en la finca y que, al parecer, según ellos, están conectados. Tuvimos que cambiar una pieza del pozo y los consumos volvieron a la normalidad a principios de año”.

Es una atrocidad. Estoy muy indignado. El pozo es muy pequeño y no cabe tanta agua. No estoy de acuerdo con esto para nada”, asevera José Manuel, que vive de una pensión. Su hija ahora vive con él para su cuidarlo y piensan en tomar algún tipo de medida. “Queremos contactar con más clientes afectados con este tipo de problema para poner una reclamación conjuntan en la oficina de consumo o ante la justicia para que no vuelva a ocurrir”, señala y pide que se pongan en contacto a través del correo conchi-bs@gmx.de.