El AECT Río Minho, de la mano de su vicedirector Uxío Benítez, alertó hoy de un “efecto espantada” de la frontera del Miño tras los vaivenes de Portugal al exigir test negativos a las personas que entren en el país luso por carretera. Según el nacionalista, la confusión generalizada puede generar una retracción de movimiento de la ciudadanía que tendrá efectos económicos sobre todo en el comercio y en la hostelería del territorio miñoto, dos sectores que comenzaban a entrar en fase de recuperación, a las puertas de un puente.
“Non temos dúbidas de que a decisión de Portugal repercutirá para mal economicamente no noso territorio, e temos claro tamén que as medidas simbólicas de esixir o test–de efectivizarse finalmente- non son a solución para a mellora da situación da pandemia”, dijo.
Benítez apuntó que hay aún mucha ambigüedad e inseguridad a pesar de los despachos del Diario da República suavizando los requerimientos para la entrada por vía terrestre para las personas trabajadoras transfronterizas -que ejercen su actividad profesional hasta 30 kilómetros de la frontera- y de los escritos indicando que en estos momentos la incidencia de la pandemia es de riesgo intermedio y por lo tanto se permite cruzar la frontera a toda persona que tenga certificado COVID de la UE.
El nacionalista solicitó que el Gobierno portugués aclare sin rodeos los términos de los requerimientos para cruzar la raya, ya que afectarán tanto la vida social cotidiana de la ciudadanía y su vida laboral. “Hai moitas persoas galegas que tiñan pensado viaxar a Portugal nesta ponte. Estamos a falar dun movemento moi grande de visitantes que probablemente estean a reconsiderar a súa decisión porque non teñen as cousas claras”, destacó.
Todas estas cuestiones serán abordadas hoy en el Consello de Coordinación del AECT, en el que muy probablemente se aprobará una declaración institucional de los Concellos y cámaras afectadas. Entre algunas de las cuestiones que se abordarán estará la exigencia de que se tenga en cuenta a los agentes de la realidad local a la hora de tomar decisiones sobre las fronteras y la necesaria activación inmediata de una ‘tarxeta ciuadá transfronteiriza’.
