Los tres Concello del Val Miñor unen fuerzas para ofrecer la actividad de marcha nórdica (marcha con bastones) como terapia rehabilitadora gracias a los enfermeros residentes del Centro de Salud Val Miñor, ideólogos de este proyecto piloto único en Galicia y prácticamente en España.
En esta fase inicial está dirigido a pacientes hipertensos de Baiona, Gondomar y Nigrán (los interesados deben dirigirse al personal de enfermería de su respectivo centro de salud) pero el objetivo final es asentar los grupos en la comarca miñorana para incorporar a todo tipo de población dado sus múltiples beneficios. «Queremos xerar un novo activo de saúde en cada barrio empoderando aos propios cidadáns, esa é a nosa meta”, indican
Así, a partir del 31 de enero y durante los próximos cuatro meses, se ofrecerán dos rutas semanales matinales dirigidas por el seleccionador gallego Nacho García y con la presencia también de los propios enfermeros, que acudirán para reforzar la actividad con ‘píldoras formativas’ de conocimientos en salud que contribuirán a crear auténticos ‘pacientes expertos’.
Cada municipio disfrutará de su propia salida en su territorio, será de una hora de duración y aproximadamente 5 km. En el primer mes los bastones los facilitará la organización (después existe la posibilidad de alquilarlos por el precio simbólico de 1 €). El instructor Nacho García destaca que, en este proyecto concreto, la disciplina deportiva será enfocada a su aspecto más terapéutico.
“Somos especialistas en enfermería familiar e comunitaria e, precisamente, esta actividade é un exemplo perfecto de intervención comunitaria para fomentar a marcha nórdica como activo saudable para a poboación, para rehabilitar e tamén para previr. Estamos especialmente agradecidos aos tres concellos polo seu apoio, xa que actuarán como promotores ante a súa veciñanza, e aos centros de saúde pola súa implicación absoluta nestes intres difíciles debido á pandemia», explican los residentes Antonio Sobral y Cuca Rivas.

Hospitales del País Vasco y Cataluña ya están empleando este deporte de origen finlandés como programa de rehabilitación para pacientes de muy diversa índole: desde mujeres mastectomizadas a personas operadas de prótesis de cadera o rodilla a hernias discales, personas con pérdida de movilidad por problemas neurológicos… “É beneficiosa para toda a poboación. Ten amosado que axuda moito a saúde do anciá fráxil, das persoas con riscos cardiovasculares e incluso está funcionando para paliar danos do Covid», subrayan los enfermeros, que añaden el beneficio extra que supone en el actual contexto que sea una actividad al aire libre y en grupo, ya que eso contribuye a la socialización y a la fidelización.
Así, los tres equipos de su respectivo concello, con un máximo de 15 inscritos, serán monitorizados al inicio, a los dos meses y al finalizar, así podrán testear como evolucionó durante ese tiempo su tensión, peso, masa muscular o grasa… «Faremos un banco de kilómetros e de calorías como reto para competir de xeito sano entre os tres grupos e motivarnos aínda máis”, señalan
Los participantes podrán verse beneficiados de aspectos de esta disciplina deportiva como los siguientes: ejercitar el 90% de los músculos del cuerpo al usar bastones (en una caminata ‘normal’ se mueve ‘solo’ el 60%); reducir la carga sobre las articulaciones; fortalecer los músculos relacionados con la postura y la estabilidad de la columna; favorecer el equilibrio y en mayores facilitar que se eviten las caídas; ayudar a la pérdida de peso al consumirse hasta un 45% de calorías en el mismo espacio de tiempo que en una caminata sin bastones; mejorar la capacidad pulmonar al ser un deporte aeróbico en el que se mantiene un ritmo elevado y favorecer la coordinación motriz.

