En el CEIP Chano Piñeiro de Gondomar, la educación va más allá de las aulas y los libros. Este curso escolar, tres profesoras, dos de infantil y la de religión, decidieron unir esfuerzos para crear un proyecto intergeneracional que ha dejado huella entre los alumnos, los padres, los propios profesores, y los usuarios del Centro de Día Aprehendo.
Las profesoras Vanesa de 6º B, Nazaret Araujo de 6º A y Vanesa Vargas, profesora de religión, juntaron sus aulas para diseñar una serie de actividades que permitieron a los niños y a los usuarios del centro de día compartir momentos únicos y enriquecedores. La idea era simple pero poderosa: «que las generaciones más jóvenes y las mayores pudieran conocerse, jugar y aprender juntas».
Durante el curso, una vez al mes, los pequeños visitaban el centro Aprehendo, donde compartían con los usuarios juegos tradicionales, hacían puzles, jugaban partidas de dominó y de cartas, cantaban cantigas y bailaban muiñeiras, e incluso realizaban manualidades. “Los niños jugaron con los usuarios, hicieron manualidades y hasta escribieron con ellos la carta de los Reyes Magos que luego llevaron a Correos. Fue una experiencia muy bonita para todos”, apunta la profesora Nazaret Araujo.
El broche final de este proyecto intergeneracional fue una romería que se celebró este lunes por la mañana en la Praza Rosalía de Castro de Gondomar. Allí, los 35 alumnos, acompañados de sus familias, profesores y usuarios del centro de día, compartieron una mañana llena de alegría, música y tradición.
Los padres, que en muchos casos cambiaron su día de trabajo para estar presentes, llevaron la merienda y la música, creando un ambiente festivo. La romería contó con la participación de los Gaiteiros de Vincios y las Pandereteiras de Sobreira, quienes aportaron música en vivo y mucho ritmo.
Además, se realizó una exposición de fotos y trabajos realizados por los niños a lo largo del año, visibilizando la importancia de estas generaciones que a veces parecen pasar desapercibidas. La profesora Nazaret Araujo destaca que hicieron esta romería «para visibilizar a dos generaciones que están un poco invisibilizadas. Fue un día muy especial para los niños, sus familias y los mayores del centro”.
Este proyecto no sólo ha fortalecido los lazos entre generaciones, sino que también ha enseñado a los pequeños valores como la empatía, el respeto y la importancia de compartir momentos con quienes nos rodean. Para los alumnos de 5 y 6 años, que pronto pasarán a primaria, esta experiencia será un recuerdo imborrable y un ejemplo de confraternidad.
