A sus 83 años, Jesús Iglesias, más conocido por todos en Panxón como Suso, sigue navegando en su propio mar de recuerdos, maquetas y paciencia. Este marinero retirado, hijo de Manuel y María y uno de diez hermanos, lleva más de seis décadas dando forma a réplicas de barcos, algunos de ellos modelos de los que surcaron el océano con él a bordo.
La historia de Suso es la de una generación marcada por la dureza del mar y el sacrificio. Comenzó a faenar con tan sólo 10 años en la gamela “PAZ” de su padre. “Íbamos remando hasta A Barra en Cangas o Cabo Silleiro. Yo odiaba el mar, no me gustaba, pero había que traer el sustento para casa”, recuerda con la mirada fija en las maquetas que ahora están expuestas en el salón de plenos del Concello de Nigrán
Aunque no sentía pasión por la pesca, Suso sí tenía otra: los motores. Y fue precisamente el rugido de un motor a vapor lo que despertó su vocación. Con 15 años, su padre lo llevó al barco en el que trabajaba en el puerto de Vigo. Allí nació el amor que marcaría su vida profesional. Comenzó como fogonero, pero aún no tenía edad legal para enrolarse formalmente y se embarcó como Cho. Pronto fue ascendiendo hasta convertirse en maquinista titulado, con notables en sus exámenes tanto en Pasajes (San Sebastián) como en A Coruña.
Durante décadas, trabajó como maquinista en importantes barcos de Pescanova, como en los atuneros vascos Thori Aundi y Thori Zuri, donde guarda gratos recuerdos. “Quedé muy contento con los vascos. Me trataron muy bien”, dice. Su carrera culminó en el Thori Aundi, donde se jubiló a los 55 años, tras media vida en altamar.
Pero el mar no se fue de su vida. A los 18 años, en tierra firme, Suso construyó su primera maqueta: el velero “Balcagia”, inspirado en un barco de Baiona. Desde entonces, no ha parado. Ya suma más de 20 barcos de distintos tipos: galeones, atuneros, veleros, buques de guerra, transatlánticos, incluso réplicas de históricos como el Cutty Sark y el Juan Sebastián Elcano.
Cada maqueta le puede llevar de seis a ocho meses. “Le dedico una hora al día, poco a poco. Uso madera de las cajas de fruta que recojo los lunes en el mercadillo de Sabarís”, cuenta. Las velas, por ejemplo, las confecciona con sábanas viejas que le da su mujer, aunque reconoce entre risas que a ella las maquetas no le gustan demasiado.
Este mes, 17 de sus obras se exponen en el salón de plenos del Concello de Nigrán, algunas prestadas por amigos a los que en su día se las regaló. El horario de visitas es de 11:00 a 13:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, incluyendo el fin de semana, estando la exposición custodiada por usuarios del Centro Juan María.
En cada una hay historia, arte y memoria. “Soy un hombre sencillo, pero estoy muy orgulloso de mis obras”, concluye con una sonrisa, y reconoce que, después del verano, ya planea su próximo proyecto, con nuevas ideas y otra dimensión.
