Hay veces en el que el GPS te juega malas pasadas. Eso es lo que le ha pasado a un conductor ucraniano y residente en el país vecino, que se dejó guiar por la tecnología y, en vez de llegar a una empresa de automoción en Porto do Molle, acabó prácticamente encajonado en la calle Menora en San Pedro de A Ramallosa.
El hombre, que hablaba perfectamente portugués, salió de Francia el pasado martes, y tras recorrer cientos de kilómetros por el norte peninsular, llegó a Nigrán el miércoles a mediodía, pero el bendito, y, a veces, como es el caso, traicionero GPS, tras salir de la autopista decidió desviarlo por una ruta paralela al parque empresarial de Porto do Molle, hasta que llegó a la Rúa Menora sobre la una y media de la tarde, y ya no pudo continuar, ni para adelante ni para atrás.
El tráiler de más de 15 metros cargado con contenedores de hierro, quedó encajonado entre un muro de piedra y la casa parroquial, cuyo balcón resultó dañado durante la maniobra fallida. La lona del camión también sufrió desperfectos.
La situación requirió de la presencia de la Policía Local ya que la calle quedó cerrada al tráfico rodado. Los vecinos no salían de su asombro al ver el enorme vehículo con matrícula portuguesa encajonado entre la casa y el muro. “Eu nunca mirei isto na miña vida. Non sei como puido meterse con un tráiler nunha rúa tan estreita. A ver como o quitan”, señalaba el miércoles por la tarde un residente contemplando la escena.
El camionero requirió ayuda a la empresa. Él y dos compañeros más llegados de Portugal quienes dirigían las maniobras desde el exterior, intentaron sacar el tráiler de su “jaula”. Recorrió unos metros hacia atrás, pero al ser tan largo, no giraba lo suficiente para esquivar el muro de una vivienda.
Después de muchos intentos, en torno a las nueve de la noche, un empresario de la zona se prestó ayudar con una carretilla elevadora de gran tonelaje para levantar la parte trasera del remolque y poder desplazarlo hacia la izquierda y así esquivar el muro, pero también fue imposible. El tráiler pasó la noche encajonado en la calle Menora.
Por la mañana los ánimos ya estaban mejor y el personal llegó con las pilas cargadas. Con una carretilla elevadora fueron descargando los contenedores que después cargaron en otro camión más pequeño, lo que permitió aligerar peso y facilitar los movimientos.
Con la carretilla iban desplazando el remolque salvando las paredes y los muros de las fincas, mientras el camión retrocedía maniobrando poco a poco hasta el cruce de Jesús Marzoa, donde ya quedó liberado pasadas las dos de la tarde del jueves, y pudo continuar su marcha a Porto do Molle.
Este insólito episodio ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de que los sistemas GPS para vehículos pesados incluyan rutas adaptadas a su tamaño, para evitar este tipo de situaciones que, además de costosas, generan trastornos en la vida diaria de los vecinos y en la seguridad vial.
