Este año, el festival Música no Claustro celebra su edición número 19, y no podía cerrarlo de mejor manera: con un concierto íntimo y profundo a cargo de Mon-Puo Lee, un violonchelista que no solo toca con una técnica impecable, sino que convierte cada nota en una pregunta.
Mon-Puo nació en Madrid, creció entre arte y cultura taiwanesa, y hoy vive en Berlín. Esa mezcla se nota en su forma de hacer música: no se limita a seguir partituras, sino que usa el violonchelo como una forma de explorar su identidad. En su concierto de clausura, va a interpretar algunas de las obras más potentes del repertorio para violonchelo solo —las Suites de Bach y la impresionante Sonata en si menor de Kodály—, pero también incluirá improvisaciones propias.
Lo suyo no es solo virtuosismo técnico, que lo tiene de sobra: ha ganado concursos en Corea del Sur, Rumanía, Austria, Letonia, Armenia o China. Es, sobre todo, una forma de conectar con el público desde lo emocional, desde lo real. Por eso, Taiwán lo nombró Embajador de Cultura, y no es para menos: Mon-Puo Lee lleva su origen y su arte allá donde va, sin etiquetas, sin fronteras.
El concierto que tendrá lugar el jueves 7 de agosto a las 21 horas, no es solo una despedida del festival. Es una pausa para escuchar con atención, para mirar hacia dentro y entender que la identidad también puede ser música. Una que cambia, se repite, se transforma, pero nunca deja de sonar.

