Judo Baixo Miño

Las XIX Jornadas de Judo Transfronterizas y el III Torneo Internacional de Judo Infantil Santa Tegra llegaron a su fin en A Guarda dejando un mensaje claro entre organización, deportistas y familias: «gracias».

Un agradecimiento unánime que resume el espíritu de un evento que, un año más, ha crecido en participación, organización y proyección internacional, consolidándose como una de las citas de referencia del judo base en Galicia.

Un proyecto que crece con apoyo institucional y trabajo en equipo

Desde Judo Baixo Miño quisieron destacar el apoyo recibido por parte de la Diputación de Pontevedra, el Concello de A Guarda y la Federación Galega de Judo, subrayando su implicación con un proyecto que continúa evolucionando edición tras edición. “Gracias por apoyar y creer en este proyecto que sigue creciendo año tras año”, señalaron, poniendo en valor también el trabajo de árbitros, personal técnico y colaboradores.

Especial reconocimiento recibió el Judo Club Galicia Sur, con mención destacada para Juan Carlos Garabatos y todo su equipo, así como la gran familia del Judo Baixo Miño, formada por padres, madres, judokas y voluntarios que participaron en el montaje, la logística, la cantina y el desmontaje. “Sin vosotros sería imposible”, remarcaron.

Convivencia internacional sobre el tatami

El torneo reunió a clubes llegados de distintos puntos de Galicia, así como delegaciones internacionales de Italia, con el Judo Frascati, y representantes del judo portugués, que compartieron una jornada marcada por la convivencia, el respeto y la amistad. “Esperamos que haya sido un gran día de judo para todos”, señalaron, conscientes de que el evento sigue creciendo y que “siempre hay cosas que mejorar para seguir ofreciendo una edición mejor el próximo año”.

Formación, valores y primeros pasos en la competición

En el apartado deportivo, la organización quiso poner el foco en los más pequeños, especialmente en las categorías prebenjamín y benjamín, que comienzan su andadura competitiva aprendiendo a gestionar nervios, victorias y derrotas. “Ahí es donde realmente empieza el camino del judo”, destacaron.

También se felicitó el trabajo de los judokas de categorías alevín, infantil y cadete, donde el club logró el primer puesto, reflejo del esfuerzo, la constancia y la evolución del grupo.

Mucho más que medallas

Más allá de los resultados, el mensaje final fue claro: el verdadero triunfo está en el grupo humano. “Por encima de medallas y resultados, nos quedamos con lo más importante, somos una gran familia, hacemos todo juntos y ese es el verdadero camino del judo”, concluyeron desde Judo Baixo Miño.