La XXIII edición del Festival de Cans ha vuelto a demostrar su capacidad para convertirse en uno de los principales motores culturales, sociales y económicos de Galicia. El certamen, que reunió a más de 12.000 asistentes a lo largo de cinco jornadas de programación, cerró este año con cifras récord en generación de empleo, ocupación turística y contratación de servicios, consolidándose como el evento cultural de referencia en el ámbito rural gallego.

Uno de los datos más destacados de esta edición ha sido la creación de 180 puestos de trabajo, la cifra más alta en la historia del festival y que supone un incremento cercano al 14 % respecto a la edición anterior, cuando se contabilizaron 158 empleos. De ellos, 80 fueron contrataciones directas dadas de alta en la Seguridad Social, vinculadas a áreas como producción, transporte, coordinación de invitados, montaje, salas de proyección, barras o merchandising.

La implicación de la propia aldea sigue siendo una de las señas de identidad del festival. Más del 20 % de las contrataciones directas correspondieron a vecinos y vecinas de Cans, mientras que en el equipo de salas, siete de las ocho personas contratadas eran residentes de la parroquia. Además, tres jóvenes de la localidad obtuvieron este año su primera experiencia laboral gracias al festival, tras haber colaborado durante años como guías de los caminos.

La participación ciudadana también alcanzó cifras inéditas. El Festival de Cans contó con 48 personas voluntarias, entre ellas 19 niños y niñas que ejercieron como guías, la cifra más alta registrada hasta la fecha. De ese total, 33 eran vecinos de la aldea, reforzando el carácter comunitario que distingue al certamen.

El impacto económico del festival volvió a sentirse con fuerza en el sector turístico. Durante los días centrales del evento, los hoteles y hostales de O Porriño registraron una ocupación del 100 %, obligando incluso a extender las reservas a municipios cercanos como Vigo, Tui, Ponteareas y otras localidades del área metropolitana.

Solo para la organización, invitados y patrocinadores se reservaron 172 habitaciones a lo largo de los cinco días del festival. A ello se sumó la llegada de visitantes procedentes de distintos puntos de España, como Madrid, Barcelona, Bilbao, Salamanca, León o Palma de Mallorca, así como de localidades del norte de Portugal como Valença do Minho, Caminha, Paredes de Coura o Porto.

La actividad generada por el festival también se tradujo en cifras sin precedentes para la hostelería local. Por primera vez en su historia, el Festival de Cans superó los 1.000 servicios de comida, alcanzando un total de 1.003 servicios contratados para organización e invitados, muy por encima de los 860 registrados en la pasada edición.

Para ello, el certamen realizó contrataciones en ocho restaurantes y empresas de catering de la zona, tanto en la propia aldea como en el centro urbano de O Porriño, contribuyendo de forma directa a la economía local.

La organización reforzó además diversos servicios complementarios, incorporando nuevas contrataciones de limpieza, seguridad y accesibilidad. Entre las novedades destacó la instalación de baños adaptados y la construcción de una nueva rampa de acceso al Parque do Río.

También tuvo una gran acogida el nuevo Espazo Cueiros, concebido como un área de descanso para madres lactantes y familias, en línea con la apuesta del festival por mejorar los espacios de cuidado tanto para el público como para trabajadores e invitados.

El balance final de la organización es especialmente positivo, no solo por las cifras alcanzadas, sino también por la ausencia de incidencias relevantes durante el desarrollo del evento. Desde el festival agradecen el comportamiento ejemplar de las miles de personas que pasaron por la aldea y que contribuyeron a mantener el espíritu participativo, respetuoso y comunitario que ha convertido a Cans en un fenómeno cultural único en Galicia.