Los bateeiros gallegos acumulan temporadas complicadas: mareas rojas prolongadas, fenómenos meteorológicos extremos y mínimos históricos de producción. Pero este verano ha traído algo que el sector no recuerda. El patuxo, ese pequeño cangrejo cuya presencia en las rías siempre fue habitual, apareció en cantidades inusuales y con una conducta nueva: está comiendo la cría de mejillón directamente de las cuerdas de batea.
La afección se ha documentado con especial intensidad en la ría de Muros, pero también en las de Arousa, Pontevedra y Vigo. En todos los casos, los productores encuentran cuerdas vacías y cría de mejillón consumida antes de alcanzar el tamaño comercial. El sector no tiene memoria de ningún episodio semejante.
«No recordamos nada igual. El patuxo siempre estuvo en nuestras rías, pero nunca lo habíamos visto comer la cría de mejillón de esta manera. La magnitud del problema nos ha llevado a pedir al CIMA que lo investigue con urgencia«, explica Ricardo Herbón, presidente de Opmega.
Opmega ya se ha puesto en contacto con el Centro de Investigaciones Marinas (CIMA) para aportar documentación y solicitar que se abra un estudio específico sobre este fenómeno. El objetivo es conocer las causas de esta proliferación inusual y evaluar qué medidas serían viables para proteger las bateas. El cambio climático, cuyos efectos están alterando el comportamiento de muchas especies marinas, se apunta como uno de los factores que podrían estar detrás de esta conducta del patuxo.
La plaga del patuxo llega en un momento muy delicado para la miticultura gallega. El 2025 terminó como el peor año en décadas: la producción cayó hasta las 177.638 toneladas, mínimo histórico y tercer descenso consecutivo, muy lejos de las casi 300.000 toneladas del pico de 2006. A lo largo de este año, los episodios de marea roja se encadenaron con una dureza y una duración inusuales. Todos los polígonos llegaron a estar cerrados al mismo tiempo por toxicidad, algo que no tiene precedentes en la historia del sector.
En ese contexto, la aparición de una nueva amenaza sobre la cría de mejillón suma presión sobre un sector ya muy castigado. Cada cuerda que el patuxo vacía es producción que no llegará a puerto, pérdidas que se añaden a las ya acumuladas en estos meses. «Estamos preocupados, el sector mejillonero no puede seguir absorbiendo golpe tras golpe«, señala Herbón al respecto.
Opmega seguirá trasladando información sobre la evolución de esta situación y mantiene el contacto abierto con el CIMA y con la Consellería do Mar para buscar soluciones conjuntas.
