Más de 60 personas participaron este sábado en un recorrido guiado por el sistema fortificado de Goián, en Tomiño, una actividad organizada dentro del proyecto Fortalezas da Fronteira para acercar a la ciudadanía el patrimonio defensivo de la raya gallego-portuguesa. La iniciativa permitió descubrir uno de los complejos militares más relevantes construidos durante la Guerra de Restauración del siglo XVII, clave para comprender la evolución histórica y estratégica del Baixo Miño.

A la actividad asistieron participantes llegados de distintos puntos de Galicia, así como jóvenes procedentes de Colombia, Italia, México y diversas comunidades españolas, que forman parte del campo de voluntariado internacional promovido por la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta de Galicia y que este verano desarrolla trabajos arqueológicos en el yacimiento de As Torres, en San Miguel de Taborda.

La visita comenzó en la Fortaleza de San Lourenzo, donde el investigador Xoán R. Carnero Fernández, «Perico», ofreció una introducción histórica sobre el papel estratégico que desempeñó Goián durante el conflicto entre las coronas de España y Portugal.

Según explicó el historiador, «Goián foi un enclave miñoto de grande relevancia durante a Guerra da Restauración, tanto pola súa posición estratéxica fronte ao río Miño como polo papel do paso de barcas e das comunicacións coa outra beira».

Carnero destacó además que «neste punto chegou a construírse o sistema militar máis complexo do Baixo Miño», integrado por los fuertes de A Concepción, As Chagas y A Barca, este último sustituido tras la guerra por la actual Fortaleza de San Lourenzo. El investigador recordó también que Goián fue escenario de diversas incursiones militares portuguesas, especialmente en los años 1644 y 1664, reflejo de la importancia estratégica del enclave.

Tras la explicación histórica, los asistentes recorrieron distintos puntos del sistema defensivo para conocer cómo estas fortificaciones formaban parte de una compleja red destinada a controlar el territorio, las comunicaciones y los pasos fluviales entre ambas orillas del Miño.

Uno de los lugares más destacados fue la Fortaleza da Concepción, una gran fortificación de tierra situada sobre una elevación con una amplia panorámica sobre el río y el territorio portugués. Aunque el paso del tiempo y el desarrollo urbanístico han alterado considerablemente el recinto, todavía conserva vestigios de baluartes, fosos, cortinas defensivas y un hornabeque que permiten reconstruir parte de su configuración original.

Durante esta parte del recorrido, la arqueóloga Rebeca Blanco-Rotea explicó la importancia de interpretar el paisaje para comprender la evolución de estas estructuras militares y las transformaciones que han sufrido a lo largo de los siglos.

La investigadora señaló que la lectura del terreno permite identificar aún desniveles, perfiles y restos constructivos que ayudan a interpretar tanto el diseño original de la fortificación como las modificaciones provocadas posteriormente por carreteras, explotaciones de áridos, parcelas privadas o la vegetación.

El recorrido forma parte de la programación abierta del proyecto Fortalezas da Fronteira, una iniciativa que combina investigación arqueológica, formación, voluntariado y divulgación para dar a conocer el patrimonio defensivo de la frontera entre Galicia y Portugal.

El proyecto cuenta además con la colaboración de estudiantes de Licenciatura y Máster en Arqueología de la Universidade do Minho, que trabajan junto al equipo científico en el estudio y puesta en valor de este singular legado histórico, contribuyendo a recuperar la memoria de uno de los paisajes fortificados más importantes del noroeste peninsular.