Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el complejo de As Torres, en Tomiño, han permitido dar un importante paso en el conocimiento de la historia de la frontera galaico-portuguesa. Los trabajos desarrollados durante el mes de julio dentro del proyecto Fortalezas da Fronteira han sacado a la luz más de 700 piezas arqueológicas, además de confirmar la existencia de un gran incendio ocurrido en época medieval, que habría arrasado parte del asentamiento siglos antes de que el lugar fuese reutilizado como fortificación militar durante la Guerra de la Restauración portuguesa, en el siglo XVII.

La campaña, desarrollada por investigadores de la Universidade do Minho y de la Universidade de Santiago de Compostela, ha permitido intervenir en los dos promontorios que conforman el yacimiento. Los arqueólogos han identificado plenamente el cerro norte como un fortín militar del siglo XVII, mientras que el cerro sur presenta una ocupación mucho más compleja, al haber albergado previamente un recinto militar medieval, posteriormente reaprovechado en la Edad Moderna. Ambos espacios se levantan, además, sobre una gran explotación minera romana, lo que demuestra la continuidad estratégica del enclave a lo largo de los siglos.

Uno de los descubrimientos más relevantes de la campaña ha sido la aparición de un potente nivel de incendio que los especialistas relacionan con la ocupación medieval del recinto. Las abundantes maderas carbonizadas recuperadas durante la excavación serán ahora sometidas a análisis científicos para determinar con precisión su cronología y esclarecer el episodio destructivo que afectó a la fortificación.

El volumen de materiales recuperados ha superado ampliamente las expectativas de los investigadores. En total se han documentado 684 fragmentos cerámicos, 14 piezas metálicas, tres objetos líticos, restos óseos calcinados, una pieza de juego, un diente humano y abundante material constructivo, multiplicando por siete los hallazgos obtenidos durante la campaña anterior.

Entre las piezas más destacadas figuran dos estribos de caballo perfectamente conservados, localizados en niveles medievales, junto a una hoz de hierro, numerosos clavos empleados en las construcciones y cerámicas decoradas de gran calidad correspondientes principalmente a los siglos XIII y XIV, aunque algunos fragmentos podrían remontarse incluso al siglo VI, en plena época sueva.

Los especialistas consideran especialmente significativo el hallazgo de elementos relacionados con la caballería medieval, ya que podrían indicar la presencia de un asentamiento permanente vinculado a efectivos militares. La calidad de la cerámica recuperada, similar a la documentada en otros castillos medievales gallegos y portugueses, apunta además a un enclave de cierta relevancia estratégica.

La investigación también confirma las hipótesis planteadas durante la campaña de 2025. Entonces ya se había identificado una batería defensiva levantada alrededor de 1666, durante la Guerra de la Restauración entre España y Portugal. Sin embargo, la reutilización de materiales medievales en su construcción hacía sospechar la existencia de una fortificación anterior, una teoría que ahora queda respaldada por las nuevas excavaciones.

Especial relevancia adquiere el contexto histórico en el que se sitúan muchos de los materiales recuperados. Las estructuras medievales parecen corresponder a la etapa posterior al Tratado de Alcañices de 1297, acuerdo que fijó definitivamente la frontera entre Castilla y Portugal y motivó la construcción de numerosas fortalezas defensivas a lo largo de la raya.

La directora de la investigación, Rebeca Blanco-Rotea, destacó la importancia de los resultados obtenidos. «Un volume de material moi interesante para os días de traballo que empregamos.»

La investigadora subrayó además que el hallazgo del nivel de incendio y la abundancia de materiales medievales permiten avanzar en la comprensión de la evolución histórica del enclave. «Atopouse un gran nivel de incendio que parece corresponderse coa época medieval deste complexo defensivo.»

Los arqueólogos continuarán ahora con el estudio detallado de todos los materiales recuperados mediante análisis especializados que permitirán obtener dataciones más precisas y reconstruir la evolución del asentamiento desde la época romana hasta la Edad Moderna.

Los trabajos forman parte del proyecto Fortalezas da Fronteira, una iniciativa que combina investigación, formación universitaria, divulgación científica y voluntariado internacional. En la campaña participaron jóvenes procedentes de Galicia, distintos puntos de España, Italia, México y Colombia, junto a alumnado de Arqueología de la Universidade do Minho y especialistas del Grupo de Novos Medios de la Universidade de Santiago de Compostela.