Samuel Diz y Jonatan Alvarado

El festival Música no Claustro abrirá este sábado 1 de agosto su vigésima edición con un concierto muy especial que rendirá homenaje a la historia de una de las citas culturales más emblemáticas de Tui. El escenario del claustro de la Catedral volverá a reunir a algunos de los artistas que han formado parte del crecimiento del certamen desde sus comienzos, en una velada que recuperará el espíritu fundacional del festival y recorrerá veinte años de música y patrimonio.

La inauguración comenzará a las 21.00 horas con un programa diseñado para conectar pasado y presente a través de intérpretes estrechamente vinculados a la trayectoria del festival.

Entre los momentos más emotivos de la noche estará el regreso de la flautista Patricia González y el guitarrista Samuel Diz, protagonistas de los primeros conciertos celebrados en 2005. Dos décadas después volverán a compartir escenario para interpretar Le chant du vent, de Johannes Donjon, una de las obras que sonó en aquella edición inaugural y que simboliza el recorrido artístico del festival.

La cita contará también con la participación del tenor argentino Jonatan Alvarado, que regresa a Tui tras su debut en el certamen en 2018. Su actuación continuará la labor de recuperación del patrimonio musical de la Catedral tudense con la interpretación del Graduale in Festo Dedicationis Ecclesiae Locus iste, una pieza presentada con motivo del VIII centenario de la consagración del templo.

El programa ofrecerá además un diálogo entre el canto gregoriano y las músicas populares de la Península Ibérica y América Latina, uniendo tradición y nuevas sensibilidades musicales. En esta propuesta participarán la violinista Begoña Riobó y el zanfonista Anxo Pintos, que regresan al festival tras presentar anteriormente su proyecto Pärbo.

La inauguración concluirá con la interpretación de Bailada, del compositor y diplomático de Naciones Unidas Gustavo Durán, una obra creada en Estados Unidos en 1951 a partir de una cantiga de Martín Códax. La pieza constituye un brillante cierre para un concierto que enlaza la tradición medieval gallego-portuguesa con la creación musical contemporánea.