El movimiento ciudadano Di sí al autismo celebró este miércoles en Nigrán un encuentro para dar visibilidad a las necesidades de las personas autistas y sus familias y reclamar servicios públicos, apoyos reales y recursos suficientes en ámbitos como la educación, la sanidad, el empleo y la atención a las personas adultas.
La iniciativa nació de la preocupación de familias que consideran que el sistema actual no responde a las necesidades de las personas con mayores necesidades de apoyo. La falta de plazas en centros de día y residencias, los recursos educativos insuficientes y la escasez de apoyos para las familias se encuentran entre las principales reivindicaciones.
Luján Borrás Hidalgo, madre de un joven autista de 17 años, explica que el diagnóstico no debe entenderse como un obstáculo insalvable, sino como una realidad que requiere los apoyos adecuados. «Con soportes es una manera más de estar en la sociedad, pero cuando son altas las necesidades de apoyo y son importantes, la cosa se pone muy difícil», señala.
La portavoz pone el foco especialmente en la transición a la vida adulta. «Es un humano que quiere salir, quiere estar, quiere relacionarse, quiere vivir, como tú y como yo. Y se encuentra con un mundo que no está preparado para nada con las personas autistas», afirma.
«Derechos, no favores»
Una de las principales consignas del movimiento es precisamente reclamar que las administraciones garanticen los recursos necesarios. «Este Concello es nuestro y nosotros no pedimos otra cosa que el que nos corresponde. Derechos, no favores», reivindican.
Desde el movimiento denuncian que las familias se encuentran con demasiadas puertas cerradas cuando solicitan apoyos educativos, plazas asistenciales o recursos para afrontar la vida cotidiana. Por ello, su lema es claro: «Di sí a la inclusión, a la accesibilidad y a las personas autistas».
«Queremos servicios públicos ya, no queremos promesas que no valen nada. Queremos promesas y queremos hechos», reclama Borrás.
La situación educativa constituye otra de sus preocupaciones. En el caso del centro de educación especial de la Fundación Menela al que acude su hijo, explica que existen profesionales especializados, pero considera insuficiente la ratio de atención para alumnado con grandes necesidades de apoyo.
«Estamos haciendo las cosas mal desde hace mucho tiempo, y esto ya no da más», advierte. Las familias reclaman que se revise la organización de estos centros y que se refuercen los recursos humanos para garantizar una atención adecuada.
Preocupación por el futuro de las familias
La reivindicación va más allá de la etapa escolar. Las familias alertan de las dificultades que encuentran cuando sus hijos llegan a la adolescencia y posteriormente a la edad adulta, especialmente en el acceso a centros de día, residencias, empleo y servicios sanitarios.
«Nosotros vamos a morir y ¿qué va a pasar?. ¿Qué va a pasar con nosotros? ¿Dónde se va a quedar mi hijo? Entonces no lo vamos a permitir», expresa la madre.
El movimiento sostiene que el problema no es exclusivo de Galicia. Han establecido contactos con familias de diferentes puntos de España y aseguran haber detectado una problemática estructural y común en comunidades como Madrid, Cataluña, Asturias, Andalucía y otras zonas. «Vemos qué esto es estructural, que no es un problema aislado», explica Borrás. «Cuando algo no funciona hay que cambiarlo», sostiene.
Una red de familias que ya suma miles de apoyos
Di sí al autismo comenzó a tomar forma en marzo de 2024 a partir de una iniciativa ciudadana impulsada desde Nigrán. Actualmente funciona como un movimiento formado por personas autistas, familiares y ciudadanos que quieren apoyar sus reivindicaciones, sin constituirse como una asociación tradicional.
La iniciativa asegura haber reunido ya cerca de 26.000 firmas de apoyo a sus demandas en Change y busca seguir ampliando esta red.
El encuentro de Nigrán pretende precisamente unir a las familias, compartir experiencias y hacer visible una realidad que, según denuncian, continúa siendo insuficientemente atendida.
«Estamos aquí para unirnos, para vernos las caras, para mostrarnos entre nosotros que estamos, que somos y que nos apoyamos, que hacemos red», resume Borrás.
