Vilaza celebrará este domingo 6 de septiembre a las 10:30 horas en el Centro Cultural, una asamblea urgente de la Comunidade de Augas de Uso Doméstico para abordar la reclamación de una deuda pendiente con Espina y Delfín (que no ha trascendido) y el aviso de un posible corte inmediato del suministro de agua.

La presidenta de la comunidad, Puri Penín Fernández, reconoce la preocupación existente entre los usuarios y explica que la reunión pretende trasladar a los comuneros la situación y buscar una respuesta colectiva ante el ultimátum de la empresa. “Temos que comunicar aos comuneiros a difícil situación que temos respecto a unha débeda que Espina e Delfín nos reclama”, señala Penín, que admite que la situación se ha convertido en un problema de gran complejidad después de años de indefinición administrativa.

El origen del conflicto se remonta a 2015, cuando una anterior directiva acordó en asamblea disolver la comunidad y entregar su gestión al Concello de Gondomar con el objetivo de proceder a la municipalización del servicio de abastecimiento de agua.

Sin embargo, según explica la actual presidenta, aquel proceso no llegó a culminarse. La comunidad quedó durante años en una situación que Penín define como un auténtico “limbo” burocrático, mientras los vecinos continuaban recibiendo agua.

“Os veciños de Vilaza seguiron gastando auga, pero ninguén cobrou o servizo”, explica. Durante ese periodo, además, algunos vecinos que intentaron regularizar o pagar su consumo se encontraron con que no existía una gestión activa que permitiera hacerlo con normalidad.

La actual directiva comenzó a reorganizar la comunidad en 2024. Primero se constituyó una gestora y posteriormente, en una asamblea celebrada el 26 de mayo de 2024, se formalizó la nueva directiva. Desde entonces, sus integrantes han trabajado en la actualización del censo de usuarios, la recuperación de documentación, la renovación de contadores averiados, la lectura de consumos y la puesta en marcha de un sistema de facturación.

Más de 200 usuarios y una deuda que amenaza con cortar el agua

Penín señala que actualmente la comunidad tiene controlados más de 200 usuarios y que se han recuperado los mecanismos necesarios para facturar los consumos. “Nós facturamos máis de 200 recibos”, explica la presidenta, que destaca que la directiva está integrada por vecinos que han asumido de forma voluntaria tareas de gestión, administración y mantenimiento.

La situación actual, sin embargo, ha colocado a la comunidad ante un problema que la presidenta considera “inasumible economicamente” y también difícil de aceptar desde el punto de vista de la responsabilidad que corresponde a los actuales gestores.

La deuda que reclama Espina y Delfín estaría relacionada con el agua utilizada para el bombeo hasta Vilaza, un sistema que se puso en marcha años atrás debido a los problemas de caudal de las captaciones de la parroquia, especialmente durante el verano.

Según la información trasladada por la presidenta, Espina y Delfín reclama cantidades correspondientes al bombeo desde 2015. “Agora isto para nós é inasumible economicamente. Pero aínda que fose asumible economicamente, penso que non é de rigor”, afirma Penín.

La presidenta asegura que la comunidad no ha realizado pagos parciales de la cantidad reclamada porque sus responsables querían disponer primero de asesoramiento para determinar si realizar un pago podía comprometer posteriormente otras opciones.

El aviso de corte eleva la tensión

El principal motivo de urgencia es el aviso de corte del suministro recibido por la comunidad. Penín señala que, a fecha de la entrevista, el agua todavía no había sido cortada, pero advierte de que el suministro podría interrumpirse en cualquier momento. “Tiñamos aviso de corte este xoves 3 de setembro, pero aínda non cortaron, pero se non é hoxe, é mañá, é luns ou cando sexa”, explica.

La posibilidad de que el abastecimiento se interrumpa preocupa especialmente porque, como recuerda la presidenta, algunos vecinos dependen exclusivamente de esta traída de agua. “Eu, persoalmente, só teño traída na miña casa. Sei que hai xente que ten pozo, pero tamén é certo que hai outros que só teñen traída”, señala.

Por ello, la reunión de este domingo pretende poner sobre la mesa las distintas alternativas, conocer el posicionamiento de los usuarios y determinar cómo afrontar la deuda y las responsabilidades que puedan corresponder a las diferentes partes implicadas.

El Concello, en el centro del conflicto histórico

La actual directiva sostiene que durante años existió la expectativa de que el Concello de Gondomar asumiera la gestión y municipalizase el servicio, algo que finalmente no ocurrió. Penín explica que la comunidad dispone de documentación relacionada con aquel proceso y que la actual directiva ha reclamado explicaciones sobre el papel desempeñado por el Concello durante estos años. “Moitas palabras, moita cordialidade e tal, pero aí estamos, enfrontándonos a un ultimátum da débeda”, lamenta.

La presidenta considera que la cuestión deberá abordarse también desde la perspectiva de las responsabilidades que puedan derivarse del periodo en el que la comunidad permaneció sin una gestión efectiva. “Asumimos esta parte desde que somos directiva, desde que a comunidade se reactivou, o que nos obriga a lei», y pide al concello que «colaboren vostedes con isto”.

El expediente de municipalización de 2015

El conflicto tiene además un importante antecedente administrativo. El expediente de municipalización del servicio de abastecimiento de agua de Vilaza elaborado por el anterior Gobierno del PP en marzo de 2015 fue declarado nulo de pleno derecho por el Consello Consultivo de Galicia, según un dictamen preceptivo y vinculante emitido a petición del alcalde socialista Paco Ferreira quien hizo pública en febrero de 2016 esta resolución.

Una comunidad reorganizada, pero con un problema heredado

La actual directiva defiende que desde su constitución ha intentado poner orden en una situación heredada, recuperando el censo, controlando los consumos, sustituyendo contadores, regularizando la facturación y asumiendo incluso gastos de mantenimiento y analíticas. “De feito, temos contratadas as analíticas mensuais con Espina e Delfín e se lle paga regularmente cada mes. As avarías, nós estamos facendo cargo nós. Ademais, substituímos contadores por contadores dixitais que leemos por plataforma”, explica Penín.

El problema ahora es cómo responder a una deuda generada durante un periodo en el que la comunidad no estuvo gestionando ni cobrando con normalidad y en el que numerosos usuarios consumieron agua sin recibir recibos durante años.

Además, la presidenta advierte de que existen situaciones muy diferentes entre los usuarios: viviendas con consumos habituales, inmuebles utilizados de forma ocasional, propiedades heredadas y contadores que permanecieron durante años sin registrar actividad. “Como non houbo cobro, nin control de consumo nin nada, a situación é moi diferente daquela á de hoxe, de casas, de circunstancias, de piscinas e tal”, apunta.

La asamblea de este domingo será, por tanto, el primer escenario en el que la directiva expondrá públicamente ante los usuarios la dimensión del problema y las opciones que se plantean para evitar que una disputa administrativa y económica termine afectando a un servicio básico. “O domingo hai que enfrontar isto con todo o mundo”, resume Puri Penín.