La Isla de Tali, iniciativa de rescate y protección animal ubicada en A Ramallosa, Nigrán, ha sido declarada por la Xunta de Galicia asociación de utilidad pública, según publica este viernes el Diario Oficial de Galicia (DOG).
La entidad nació como un proyecto familiar de rescate animal y con el paso del tiempo se ha convertido en un refugio en el que conviven caballos, perros, gatos, aves, cerdos, vacas, conejos y hasta pequeños roedores, entre otras especies.
Natalia Rodríguez, Tali, lidera este proyecto y afirma haber rescatado ya a más de 2.000 animales de más de veinte especies distintas a lo largo de toda la trayectoria de la protectora, y este verano, el refugio de A Ramallosa atendió a más de 200, financiándose mediante aportaciones privadas.
Un reconocimiento con efectos prácticos
La declaración de utilidad pública supone algo más que un reconocimiento honorífico. Para obtenerla, la asociación debe acreditar que desarrolla una actividad de interés general, que sus fines no benefician exclusivamente a sus socios y que dispone de los medios necesarios para desarrollar su labor.
A partir de ahora, La Isla de Tali podrá identificarse oficialmente como entidad declarada de utilidad pública y acceder a los derechos y beneficios asociados a esta figura. Entre ellos se encuentra el tratamiento fiscal de las aportaciones recibidas, que puede facilitar la colaboración de particulares y empresas.
La declaración también implica mayores obligaciones de control y transparencia, entre ellas la presentación anual de las cuentas y la justificación de la actividad desarrollada ante la Administración.
Tali ha destacado la importancia que este reconocimiento puede tener para el futuro del refugio. “Estamos de celebración, porque eso realmente es súper importante para el crecimiento de la Protectora. Ahora podemos dar mucha más acogida y más cabida a futuros rescates. También tenemos que agradecer a todos nuestros colaboradores, a nuestros socios y a todas las personas que de forma anónima nos ayudan a seguir con nuestro trabajo, puesto que todas esas aportaciones, tanto a nivel empresa como a nivel particular, serán deducibles fiscalmente”.
Rodríguez considera que la nueva situación supone también un respaldo a la trayectoria de la asociación. “Es un honor para nosotros poder contar con este objeto de bien social que yo creo que merecemos”.
Rescate, asesoramiento y concienciación
La responsable de La Isla de Tali explica que la actividad de la entidad va más allá del cuidado de los animales acogidos. “Nuestra labor principal es el rescate de todo tipo de animales, domésticos y de ganadería”, señala. La asociación también presta asesoramiento a personas que se encuentran ante problemas relacionados con animales, orientándolas sobre cómo actuar ante determinadas situaciones y ante posibles casos de abandono o malas condiciones.
A esta labor se suma el trabajo de educación y sensibilización, mediante las redes sociales, talleres, visitas a la isla, actividades en centros educativos y campañas de concienciación. “Lo que hacemos es que el pensamiento social evolucione y se haga infinitamente más empático”, explica Tali, que considera especialmente importante el contacto de los niños con los animales.
“Cada niño que visita la Isla, es un niño transformado, un niño que será un adulto sensible”, apunta, antes de resumir el objetivo de la entidad en una idea, “El amor no entiende de especies”.
Con la declaración de utilidad pública, La Isla de Tali afronta ahora una nueva etapa en la que sus responsables confían en ampliar su capacidad de acogida y continuar con el rescate, atención y protección de animales.
